valknutr

Un valknutr es un nudo borromeo donde cada parte se sostiene en la otra y todas en el vacío.

3.7.09

Bienvenidos

Esperando a que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa. Alejandra Pizarnik
*
Ella mantiene la frescura, la diligencia feliz de la vida, por cuya justificación nos dejamos tentar, hierros de tristeza y de habilidad vergonzosa. Invita a los hombres, a quienes sabe posibles no por el memorial de sus servicios sino por la suma de su condición, a un juego de alta conciencia y de contumancia en el extremo de los enigmas. Ha conseguido así formar una tribu dispersa por el mundo, cuyos miembros se ignoran mutuamente y sin embargo reparan en común los hilos rotos de una gran red de belleza. Raúl Gustavo Aguirre
*
When people say that nothing happens in their lives I believe them. But you must understand that everything happens to an artist, time is always redeemed and wonder never cease. Muriel Spark
---
Si siguen leyendo este blog encontrarán:
* Datos sobre Poesía en la casona de Colombres y otros ciclos de poesía

* Poemas de los invitados a nuestros encuentros de poesía y de algunos otros auotres
* Poéticas, qué es la poesía según Sophia de Mello, Pascal Quignard...
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Si hacés click a la derecha en el link "Damemilbesos" podrás vernos
--- Gracias por visitarnos. Dejá tu mensaje.

2.7.09

POESÍA EN LA CASONA DE COLOMBRES

POESÍA EN LA CASONA DE COLOMBRES

Sábados de 18 a 21

Colombres 764


Micrófono abierto – Tertulia – Presentación de libros –

Poetas invitados

Invitan: Lidia Rocha, Gerardo Curiá

entrada libre y gratuita
*
aquí leemos nuestros poemas, proponemos temas, traemos a nuestros autores preferidos, planteamos dudas e interroganes sobre la escritura, escuchamos a nuestros poetas invitados, charlamos con ellos...

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25.6.09

Griselda García




















Amanezco con el pecho desnudo
junto a un soldado raso que fuma al sol.
Un bere bere me ofrece su pipa de kif,
los otros tripulantes
han sido enterrados de pie
junto a un muro.

¿Escuché, acaso,
el ulular de barcos en la tormenta,
el gemir de los ahogados,
el grito de los niños en el jardín?
Nada salvo el rumor del mar.

Bajo el mosquitero de una cama en Tánger
sigo con la vista la ruta de las arañas.
Me cura el sueño.
Con párpados pesados
me adormezco al sol,
inmóvil quién sabe hasta cuándo.


------------ De La ruta de las arañas
*
La ofrenda

Yacer con el hijo
educarlo en la carne
controlar con los días
el ancho de su espalda
en la espesura fundirnos.

Al interior de la yema del ojo
catedrales de agua
delgadas escamas
de la leche.

Un desborde del cuerpo
una fiesta sin fin
la muerta hilvana
su pañuelo de larvas.

Te alimento
te baño con miel
te envuelvo en piel de luz
te cubro de flores y canto.
*

El profesor de piano

Te veo entrando
detrás el cielo morado
tu camisa muy blanca
la corbata suelta
al final del día.

El oficio hizo bellas tus manos
cómo no mirarlas
cuando las hacés volar.

Hora en que la luz baja
el cielo está por llorar.
Ajenos a todo
esperamos el agua
dejamos que el tiempo pase.
*
--- De El ojo del que mira

Griselda García nació en Buenos Aires en 1979. Publicó en poesía, Alucinaciones en la Alfalfa (2000), El Arte de Caer (Alicia Gallegos Editora, 2001), La Ruta de las Arañas (Ediciones del Dock, 2005) y El ojo del que mira (La Carta de Oliver, 2009). Co-dirigió la editorial de poesía La Carta de Oliver. Fue secretaria de redacción de la revista de poesía La Guacha. En la actualidad se dedica al dictado de talleres literarios de escritura creativa, narrativa y poesía. En el taller de clínica de obra ayuda a otros escritores a armar y ordenar el material para publicar sus libros.
--- se presentó en nuestro encuentro en julio de 2006 con La ruta de las arañas. En el mes de julio de 2009 presenta El ojo del que mira.

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24.6.09

TALLERES, CLASES, SEMINARIOS

TALLER LITERARIO
poesía – narrativa – ensayo
*
TALLER DE LECTURA
poetas argentinos del siglo XX
*
CLASES Y SEMINARIOS
clases de redacción periodística
clases de lengua y literatura
clases de latín y cultura latina
clases de semiología y análisis del discurso
clases de lógica, epistemología y filosofía
clases de pensamiento científico
*
CORRECCIÓN DE ESTILO
*
Lidia Rocha
TEL. 4983-1924
E-mail: eltrendelapalabra@yahoo.com.ar

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18.6.09

María Malusardi - Trilogía de la tristeza




***
***************************************************************************
como trizas de un parto se abre la almendra: caballos muertos serán niños sobre la tierra unificada ese modo de aplastarse unos a otros cabezas contra cabezas lo incierto retumba no indaga la pérdida no restaura miente la llaga es una zona de silencio donde tormentos obsesiones han caído paul celan: el agua de la madre espera allí donde el cuervo escribe su poema
*********************trilogía de la tristeza - paul celan
*
no existe decencia ni descendencia imre si no buscamos
el origen de la desdicha en auschwitz: el codo de dios borra la escritura de los hijos
*********************trilogía de la tristeza - imre kertész
*
imre insiste en morir sobre mi falda: no es tarea fácil:
he recibido en el reverso de sus labios extirpables el último silencio: la humanidad de su condena
*******************trilogía de la tristeza - imre kertész
*
padres nunca sabrán: sus hijos se hundirán burgueses o se eximirán insectos cantan mientras defecan desprolijo contratiempo la tristeza resolverán la vida en un pañuelo la enfermedad del mundo en el poema llorarán la intrepidez la imprudencia escribirán la última carta y dirán: he cambiado de parecer he fortalecido mi aspecto he aprendido a cantar bajo la cáscara la tumba de la humedad el infierno de las flores pútridas mi madriguera
**********************trilogía de la tristeza - franz kafka

*************** *
***
Sobre Trilogía de la tristeza de María Malusardi
por ANA ARZOUMANIAN
*
***“La capital está envuelta en penumbras vespertinas. La nieve cae lentamente en gruesos copos, gira alrededor de los faroles encendidos, se extiende, fina, sobre los lomos de los caballos, sobre los hombros humanos, sobre los sombreros. El cochero Yona está todo blanco, como un aparecido. Su caballo está también blanco e inmóvil. Hace mucho tiempo que Yona y su caballo permanecen inmóviles.
***He perdido a mi hijo… murió la semana pasada…Yona exhala un suspiro. Experimenta una necesidad imperiosa, irresistible de hablar de su desgracia. Quisiera hablar largamente, contar todos los detalles. ¡Qué no daría él por encontrar a alguien que se prestase a escucharle, sacudiendo compasivamente la cabeza, suspirando, compadeciéndole!
Se acerca al caballo, tras una corta pausa, le dice- ¿Comprendes? Es como si tú tuvieras un hijo y se muriera…El caballo sigue comiendo heno, escucha a su viejo amo, exhala un aliento húmedo y cálido.
Yona escuchado al cabo por un ser viviente, desahoga su corazón contándoselo todo”
***Así termina el cuento La tristeza de Antón Chéjov; es decir, la tristeza termina cuando el personaje cuenta a alguien o algo que está ahí, y escucha.

***Trilogía de la tristeza de María Malusardi, ¿se trata de escribir sobre la tristeza o de escribir tristemente?
Trueque semántico que gira en torno al lugar del artista, del escritor. María Malusardi intercambia números, juegos de letras con Imre Kertész, Paul Celan, Franz Kafka, remite a fronteras permanentemente diferidas, dibuja una biografía como quien consultara una brújula en el desierto, sabiéndose, así, en peligro. De manera tal que al internarse en los cuerpos- textos arriesga su propia identidad. Desde la vida del desierto, anuncia: Naasé venishmá; haremos y escucharemos. Eso dice, eso les dice. Porque no existe un grado cero de la historia, como no existe un grado cero de la escritura. Toda lectura es un rodeo, una aproximación, un trabajo que cubre con palabras un vacío. Haremos y escucharemos, dice Malusardi al escribir, repitiendo el imperativo ético del pensamiento bíblico hebreo en plural, porque al inscribir su nombre en el libro nos incluye a nosotros, lectores. Entonces, la respuesta de un pueblo que antepone la acción frente a cualquier tipo de cuestionamiento, que acepta la reflexión como principio de actuación, un hacer sobre el mundo, configura en Trilogía de la tristeza una escritura que es escucha, escritura que deviene lectura, gramática de un doble escuchar.
***Abandonar la fila de los asesinos, ¿es un acto triste?

***La negatividad del mal, el estancamiento de la vida y del ser, su absurdo, eso que hace que el sufrimiento sea para nada. Apertura al auxilio de un Kertész, un Kafka y un Celan demandantes de la analgesia más imperiosa, más urgente en su clamor que toda demanda de consuelo o de aplazamiento de la muerte. La justificación del dolor es el origen de toda inmoralidad. La utilidad social del sufrimiento sólo es necesaria para las funciones pedagógicas del Poder.
***“Desnacido, no es hijo olvidado Imre sino inhalado, no podré gestarte fuera de ese humo, ese intento de vientre en la mirada allí nacerán los que de mí no han nacido Imre recibirá desaparición en el poema” escribe Malusardi. El lector pregunta, ¿recibirá desaparición, María? María, presentar el cuerpo del delito, ¿te pone triste?

***Una balanza, un reloj de arena, una campana y un cuadro mágico con números. En el suelo, herramientas de carpintería y arquitectura, un tintero, una pluma y un poliedro de piedra. Un perro famélico duerme a los pies de una mujer. Su voz es dulce y velada, como si se dirigiera a ella misma y sin interlocutor concebible. Durero dibuja a la Melancolía, ese humor asociado a la tierra, al frío, al viento Boreal, al otoño. Sumida en una intensa actividad intelectual totalmente estéril. No continúa su trabajo, no por pereza, sino porque le parece que no tiene sentido.

***¿Qué trabajos no has continuado, qué hijos no han nacido de vos, lector, qué imres, qué kafkas, insisten en morir en los campos de concentración del fondo de aquello que no decís, aquello que callás? Hay cuervos alrededor de tu soledad, lector.

***Durero realiza un manifiesto del artista atormentado. Melancolía no está paralizada por el sueño, sino por el pensamiento de lo que no ha sido, lo que no ha podido ser.
***Durero pinta a una mujer triste, María Malusardi escribe sobre tres hombres huérfanos. Escribirse madre de tres hombres huérfanos. ¿Quién es más huérfano que quién, lector? Al borde de la piel, en ese escondite encerrás tu deseo y tu odio contra el sonido de tu propia voz. ¿Desheredado de qué si no de madre estos hijos? La memoria de la intimidad del cuerpo, súbitamente presente con desgarradora exactitud, una intensidad sensual en el vínculo del parto, ese borde de la piel. Y sin embargo, aquí hay una madre que está marcada pero no marca, ni a Kertész, ni a Kafka, ni a Celan. Aquí la escritura es el elemento de reproducción. El cuerpo femenino con su sexo en forma de delta se convierte en tabla de escritura. Armada o desarmada, esta madre escritura no se viste de negro. Queda lo esencial: la madre no guarda a estos hijos, no los puede guardar, y los pierde. Y al perderlos también los pierde la ciudad, lo político que no puede domesticar el exceso de ella, porque no hay ningún exceso.
***¿Cómo se puede abandonar la fila de los asesinados?
***María Malusardi escribe Auschwitz en Argentina, donde otras madres hacían ronda para dar nombre a sus hijos. “El poema ofrece una salida: la destrucción de los cuerpos del error”.

***¿Lector, acaso vos sos el padre? ¿Viste acaso a la genitora dar a luz a estos niños huérfanos? Lector, después de todo, para perpetuar tu nombre tendrás que mirar a los ojos de María, verla escribir, o dar vueltas en la plaza con un pañuelo blanco, dominar el vértigo del pensamiento. Me gusta imaginarte, lector, reconociendo a tus hijos, la manera que los sacás de la fila de los asesinados.

***Ovidio ha sido el primer autor de la antigüedad que nos ha legado una autobiografía poética llamada Las tristes, el relato de un destierro, ¿era el poeta un peligro serio para la política del imperio? Si Kertész, Paul Celan o Kafka han sido peligrosos para el imperio, María Malusardi no se detiene a llorar el infortunio, dice, haremos y escucharemos. Entonces, lector, recorriendo los poemas de Malusardi te emborrachás un poco, tenés el gesto vivo. Hay en tu cara, en la expresión de tu mirada un contento. Ésa es tu bandera de lector, tu resistencia: leer, recordar, escuchar.

***El libro de María Malusardi está dividido en tres partes, un primer capítulo dedicado a Imre Kertész, el segundo a Paul Celan, y el tercero a Franz Kafka. Pero el libro no termina allí, hay un último poema

***“lo que nunca se dice en el poema pesa más que la prosa del azar”.

***Lector, acuná este único poema triste, único y último. Invitá a María a volver a hacer y a escuchar, decíle que es la sed de tus oídos, que el término, la palabra, tiene un plazo; es un balbuceo de amor en la boca, una serie de incendios, diez mil escenas de violencias, hasta que nace: carne que deja pasar lo extraño, ser sin defensa, completamente abismada. Con la fuerza de una leona, de una planta, de una mujer.
******************
María Malusardi publicó poemas en la revista mexicana Cantera Verde, en la catalana Lateral y en las argentinas Locos (Cultura y Utopías), Barataria y Apofántica, además en las publicaciones electrónicas Teína y Tríada. Fue seleccionada dos veces (1995 y 1996) en el Concurso Nacional de Cuentos Desde la gente, organizado por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. Ambos cuentos (Trío Suspendido y Tinta Roja) fueron publicados respectivamente en Premiados y Premiados II. Ha tenido a su cargo las secciones El cuento y El taller (2001-2002) de la revista dominical Nueva, medio en el que trabajó desde 1998 hasta 2002 como periodista cultural. Realizó la producción literaria y artística de los micros televisivos La otra voz – Poesía por actores, emitidos durante 1996 y 1997 como separadores en los canales de cable El canal de la mujer y Bravo. Además, durante esos mismos años, fue editora de la página Web de VCC. Preparó la antología de cuentos y poesías 13 de Espanto, para la colección Primera de Editorial Sudamericana. Trabajó en Clarín (1991- 1996), en distintas secciones (Clarín Revista, Lo Nuevo y Arquitectura). Y colaboró con asiduidad en la revista cultural El Arca y el suplemento literario de La Gaceta de Tucumán, entre otros medios gráficos de su país. Tuvo a su cargo la sección Huellas (biografías) en la revista Lugares (2003 – 2005). Participó como entrevistadora en la Audiovideoteca de Escritores Argentinos (entrevistas a escritores y relevamientos de archivo), dependiente de la Subsecretaría de Comunicación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y realizó algunos de los programas Obra en construcción que se emitieron en el canal de Ciudad Abierta (2004 – 2005). Integró el jurado de preselección del concurso Cuento Joven 2003 y 2004 organizado por el Museo Nacional de Bellas Artes. Entre 2003 y 2006 escribió sobre arte, teatro y literatura en la revista Debate. Y colaboró en el suplemento cultural del periódico Perfil. Colabora en la revista Nómada y en la sección libros del diario de Tucumán El siglo. Dicta la materia Técnicas de la Información en la escuela de periodismo TEA, además de talleres de escritura y lectura.
Publicó los libros de poesía:
* Payaso Rojo (La lámpara errante, 1989),
* El accidente (Mascaró, 2001)
* La carta de Vermeer (Alción, 2002),
* Variaciones en la niebla (Alción, 2005),
* Diálogo con pescadores (Alción, 2007),
* Museo de postales (El Suri porfiado, 2008)
* Trilogía de la tristeza (Alción, 2009),

--- María Malusardi se presentó en nuestros encuentros en julio de 2005 con Variaciones en la niebla y en abril de 2007 con Diálogo con pescadores. En el mes de junio de 2009 presentará Museo de postales y Trilogía de la tristeza.

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12.6.09

María Malusardi - Diálogo con pescadores

















I – diálogo con pescadores

uno sabe que no puede convertirse en nada descabellado al viento cuando dialoga con un pescador uno sabe que el mar es silencio y rebeldía en la inacción uno sabe que perderse en otra piel es desandarse de uno mismo está escrito sellado en la arena


por qué un punto en la duna luego nada?: perderte luego encontrarte luego perderte: detrás de cada instante de placer la vida trama una pequeña desilusión

qué espera el pescador más que una mujer triste atareada en la escama? barcos que la mujer de sus ojos desquita? su cara astillada en la arena? un poema que desahucia en el caracol?


el pez como la palabra arqueándose en su desesperación por formarse enaltecerse impregnar esos sitios deformidad semántica o la danza macabra de los anzuelos


no hay diálogo con pescadores hay un vacío de hilos metálicos resonando al viento hay peces como violoncellos nerviosos hay úteros puro desparramo la orilla he parido medusas vomitado la última marea descanso ahora en el soliloquio del pájaro te presiento en su descripción


lobos de mar en la arena como sobretodos vacíos (vos? yo?) a quiénes abrigan mientras secan sus entrañas? ojos rotos: embriones entre las grietas cómo cada muerte hace del mundo un lugar más solitario


II – “antígona o la derrota”

rota la botella en el cuello de antígona o el destierro: útero hilvanado con acero sus plumas


quién soy atada a la osamenta de los que amo? ellos caen en la humareda de mis trapos: ni edipo ni yocasta ni creonte mis astillas de agua: hijos decapitados

mi tragedia no es morir sino permanecer

de Diálogo con pescadores, María Malusardi, Alción, Córdoba, 2007

Sobre Diálogo con pescadores, de María Malusardi, Alción, Córdoba, 2007 --- por Lidia Rocha

***Quizás el poder de la poesía se deba a su incitación al ensueño. La poesía de María Malusardi es -en este arte- poderosa: nos arrastra como arena a un mundo de sentidos diversos.
***Durante la presentación de este libro –el 11/4/2007- su editor, Juan Carlos Maldonado, habló del miedo al mar, de quienes permanecen en la orilla. Paulina Vinderman descubrió “cintas” que unen las dos partes de este libro: Diálogo con pescadores y Antígona o la derrota. Esa segunda parte recrea el mito de la adolescente griega de Tebas condenada a muerte por el rey (su tío, Creonte), por su insitencia en enterrar el cadáver de su hermano. Antígona ya era maestra en el arte de cuidar hermanos: gran parte de su infancia la pasó en los caminos, como lazarillo de su padre (y hermano) Edipo. A punto de casarse con Emón, hijo del rey de Tebas, Antígona desobedeció la orden real y fue ejecutada. En la poesía de María Malusardi,
Antígona –que es de aire y fuego- se apaga “como una luciérnaga”. La piedra y la tierra que sepultan a Antígona y la arena de la playa de "Diálogo con pescadores" forman un solo elemento en el libro, son una de esas “cintas” que pasan de una parte del libro a la otra “en el desierto del mundo quién no confunde antígona con arena?” (41) y: “antígona madre: tierra entre los dedos” o “todos sus huesos son arena”. Y también: “no soy sin la arena: suena a raspadura de viento” (29)
***¿Son Antígona y la que la escribe seres de aire y fuego que le temen al mar? ¿Es entonces imposible el diálogo con pescadores, aunque el pescador insista: “buscá debajo dentro de la arena pozos”? (19)
***Si tierra y mar son universos infranqueables, quizás la poesía sea ese pez “arqueándose en sus desesperación por formarse enaltecerse impregnar esos sitios deformidad semántica o la danza macabra de los anzuelos”.

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7.6.09

Carlos Juárez Aldazábal


Las tías

Evoco la templanza de mis tías emparejando el mantel del desayuno. Mis tías aferradas a cepillos y esponjas. Mis tías decididas a alimentar sin pausa. Y la cantata aguda de un responso por los santos difuntos. ¿Era la pesadez lo que espantaba? ¿O la muerte aludida que llegaba de lejos? Con cierta lucidez yo advertía el futuro, el claro porvenir expresado en la mosca encima del mantel y la manteca.

(inédito)
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Al comienzo

1

Llegamos del Perú.

Mesetas fabulosas
anunciaron el valle.

Mi padre fue guerrero,
también fue capataz,
y ahí donde lo ven,
creciendo en bronce,
sus manos aserraron
el árbol de mi cuna.

Llegamos del Perú.

Abuelo y sus caballos

ascendieron al cielo como Elías
para darle otro nombre a nuestro viento.

(¿Es que cantas, doncella de la noche,

arremetes el río con tus manos
y me lavas el alma por los ojos?
¿Alimentas mi boca con tu seno?
¿Es de leche este líquido
que me ahoga de pronto
cuando pienso en mi abuelo y sus caballos?)

Mi hermano está domando:

tiene un negro alazán

que ha comenzado a aceptar su montura.
Primero corcoveos, después trote,
luego galope fuerte como el tiempo que pasa
levantando polvillo del recuerdo.
*
**

7


¿Llegaron del Perú?

Le decían “Perú”
en su idioma zumbante,
“Perú” que significa
el país de las moscas.

De ahí vienen,
que es como venir de ningún lado.

No quedaron regiones.

Sólo las tumbas.

Sólo las tumbas.

Por ahí volverán,
nacerán como siempre.

Ellos harán un caserío nuevo.

Multiplicados arrasarán la Tierra.


Carlos Juárez Aldazábal (Salta, 1974) se ha presentado varias veces en nuestros encuentros. El 16 de junio de 2005 realizó una lectura en “Literatura Viva”, de Nadie enduela su voz como plegaria. El 18 de julio de 2008 se refirió a su último libro, El caserío, publicado por El Suri Porfiado en 2007. El 13 de junio de 2009 fue poeta invitado a nuestro ciclo "Poesía en la Casona de Colombres"

*
Invitado nuevamente al ciclo, en junio de 2009 hizo algunos comentarios respecto a su trayectoria poética. Al respecto, señaló que, con La soberbia del monje (1996), intentó encontrar una poesía diferente a la que hicieron los poetas salteños de las generaciones anteriores; un intento por crear su “Salta personal”. Con Por qué queremos ser Quevedo (1999), su segundo libro, se remontó a la infancia. Aquí, la escritura funcionó como un “breve consuelo” frente a las pérdidas, como lo manifiesta la serie titulada "Concepción paterna". En Nadie enduela su voz como plegaria (2003) intentó traducir la voz de los "otros", que, en este libro son los selk´nam (onas). Una poesía que relata un aspecto macabro de la historia argentina: los genocidios repetidos. Un libro que podría pensarse como un modelo de poesía antropológica. El encuentro con el paisaje fueguino y la persistencia de algunas temáticas (la muerte, la injusticia, la fragilidad de la vida humana) se entramaron en estos poemas. El caserío (2007) fue una especie de regreso poético al Norte, donde los terremotos se llevaron ciudades enteras, como la de Esteco, y donde todavía, en las ciudades sísmicas, se hacen rituales sincréticos para suplicar la protección divina. En la segunda parte del libro aparece la experiencia del EGP, la guerrilla comandada por Masetti en la selva de Orán: nuevamente una mirada sobre la historia y la condición humana. En la última parte de este libro, se transita hacia una poética de tono personal en la que la epopeya histórica y el mito del comienzo parecen reflejarse.

*
Aldazábal obtuvo, entre otros, el Primer Premio Regional de Poesía (NOA) de la Secretaría de Cultura de la Nación, el Primer Premio en Poesía del Segundo Concurso “Identidad, de las huellas a la palabra”, organizado por Abuelas de Plaza de Mayo, y el Primer Premio en Ensayo del Fondo Nacional de las Artes (2009). Junto a otros poetas de su generación, es responsable del proyecto editorial El Suri Porfiado y de la revista de poesía La costurerita.

“Donde la poesía rearma los restos, donde reconstruye el mundo, allí, entre una y otra orilla, entre el silencio y la palabra, allí, en ese comienzo donde la piedra es verbo... ¿Nos atreveremos a nacer? El poeta nos tiende su libro como una mano abierta…” dice Alberto Szpumberg desde la solapa de “El Caserío”. Este libro está formado por tres poemarios: “El caserío”, “Epopeya trunca” y “otros poemas”.

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19.5.09

César Bisso - El molino


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El molino

El alto girasol
almacena la bondad del aire
entre ciegas telarañas de silencio.

Con los pies en el agua
reanima la potencia dormida,
sujeta con firmeza párpados de cielo.

A puro fuego, músculo
que tensa el deseo,
la energía del vientre generoso.

Desde lo hondo de la tierra
sostiene la vida,
la despoja de cobardía y olvido.


César Bisso nació en Santa Fe en 1952 y vivió su infancia en Coronda. Desde 1984 reside en la Capital Federal, donde ejerce la profesión de sociólogo y la docencia en la Universidad de Buenos Aires. Como poeta publicó Poemas del taller (1975); La agonía del silencio (1976); El límite de los días (1986); El otro río (1990); A pesar de nosotros (1991); Contramuros (1996); Isla adentro (1999); Las trazas del agua (2005); Coronda (2006); De lluvias y regresos (2007) y Permanencia (2009). Se encuentra en pre-edición su libro de ensayo Cabeza de Medusa. Ha participado en varias antologías nacionales y extranjeras. El año pasado, seleccionó y prologó -junto a la poeta Graciela Zanini- la antología Nueve Poetas Argentinos, publicada por una editorial colombiana. Colabora en diarios y revistas nacionales y del exterior. Algunos de sus textos poéticos fueron traducidos al inglés, al francés, al italiano, al portugués y al alemán. Fue coordinador de los talleres de escritura del Rectorado de la Universidad Tecnológica Nacional. En 1998 obtuvo el Premio de Poesía “José Pedroni”.

*

César Bisso fue invitado por primera vez a Literatura Viva el 20 de julio de 2006, cuando se refirió a su libro Las trazas del agua. El 19 de julio de 2007 fue su segunda participación. El 25 de septiembre de 2007 participó por primera vez en nuestro ciclo Poesía en Recoleta. El 30 de junio de 2009 es nuestro invitado en Poesía en la Casona de Colombres.


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18.5.09

César Bisso - De lluvias y regresos





Garza mora

Serpentea el alba.
Con plumaje de luz
busca la fina porcelana
en el fondo de la laguna.

Abandona su vuelo
quien desde la orilla ignora
la armonía del cosmos fluvial
y comienza a desandar
el quebrantado rumbo del día.

Entre dos cielos,
la vida descansa en una sola pata






*
de César Bisso, del libro De lluvias y regresos (2006).

*
Dice Graciela Zanini en la contratapa:
Hay una historia personal, fragmento, pequeña piedra, parte de una ciudad, un pueblo, un país, que cuando está signada por las pérdidas, genera en la memoria una suerte de lluvia cayendo por dentro de las criaturas.
Una alternancia entre lo violento y lo manso, que devenida palabra es registro conciente. Poema. Agobio de lo roto, despojo arrastrado por un río que a todos contiene por igual (…).
Pero hay también en ese cauce de limo, el barro de la reparación. Aquello que sedimenta y sostiene la certeza: éste es el fondo, el lecho. A partir de aquí comienza a tomar cuerpo la noción de lo posible. El regreso.
Este viaje requiere entrelazar , imaginación, recursos del alma y del intelecto y, por sobre todas las cosas, una mirada sostenida en las coordenadas que indiquen el claro en el cual será posible asentar la primera palabra de reconciliación. No de olvido.
El poeta es la criatura condenada a lucidez perpetua. Aquél que levantará una atalaya en medio de lo devastado, el que asegurará una visión más completa de lo circundante. El que en plena conciencia sabrá íntimamente qué hacer para reparar, reconstruir, recomenzar. Y cantará, gritará, dirá palabras de consolación o arenga, lo que sea preciso para que todos podamos continuar (…)”
*
De lluvias y regresos
Entrevista a César Bisso. Literatura Viva 19 de julio de 2007
19 de julio de 2007:

LV: Como poeta de vasta obra que sos, me atrevo a preguntarte qué lugar ocupa de lluvias y regresos en tu obra: continuidad, contradicción, perseverancia?

CB: Todos los poetas tenemos un registro, tenemos una manera de ver la poesía. Y a veces leemos al otro poeta desde nuestro registro, y nunca lo terminamos de entender. Graciela Zanini tiene la virtud de salirse de su registro y entrar al registro del otro a desentrañar poema por poema. Creo que estamos frente a una de las personas que más degustan la poesía, así como otros pueden degustar un buen vino.
La lluvia, los regresos… continúan un camino por lo que creo que es la poesía: conocer a través de la palabra, un conocimiento que nos permite comprender, reflexionar y decir desde un lugar que uno considera diferente y que el lenguaje permite que lo sea. Respecto a mi poesía anterior, hay aquí una unidad temática, en sentido de que hay temas que obsesionan, pero uno no se obsesiona por los temas sino que los temas van llevando una búsqueda personal. Pasamos la vida tratando de llenar un agujero. Cada uno elige una forma de llenarlo. A mí se me dio por la poesía. Entonces, (por la angustia) esa búsqueda se vuelve insaciable, sobre todo cuando queremos que la palabra sea la que nos escriba. Ése es el milagro que queremos que ocurra. Quizás se trate de la “voracidad exquisita” de la que habla Graciela Zanini.
A veces sólo somos escribidores, hacemos lo que podemos. Pero no quisiera recurrir al oficio, acostumbrarme al oficio. Decir “tengo esta facultad de escribir y me dedico a esto de ahora en más”. Por eso estoy tratando de, en ese camino, encontrar siempre nuevos caminos, nuevas sendas. Por ahí pasa la contradicción: saber que nada es diferente, aunque lo digamos diferente, aunque lo digamos de la misma manera. Por ahí pasa también la obsesión de todo poeta. Hay continuidad, hay perseverancia y hay contradicción.

LV: Vos definís a De lluvias y regresos como un libro "silencioso".

CB: Es que que es un libro negado a los ruidos del mundo exterior, sólo intenta hablar para sí. El silencio es siempre compensación y reparación. Hablo del silencio como un estadio donde se encuentra el sujeto consigo mismo a través de la palabra.

LV: Entre dos cielos,/ la vida descansa en una sola pata Así termina el poema “La garza mora”. Produce una sensación de equilibrio, frágil pero intenso.

CB: El ser humano "ignora la armonía del cosmos fluvial" en su campo simbólico no se tiende al borde del curso del agua, sino que se aferra a la firmeza de la tierra. Si perdemos como seres humanos ese equilibrio en la tierra, dejamos de ser lo que somos. Yo creo que nuestra virtud como seres humanos es saber que puede encontrar equilibrio como la garza mora, apoyar una pata en tierra firme pero siempre tener esa posibilidad de despegar, de volar, de estar siempre frente a la perspectiva de ser algo diferente. Si todos copiáramos a la garza mora este mundo sería maravilloso, y nosotros seríamos un poco más sensatos.

LV: Observé en la segunda parte del libro (Los regresos) un constante homenaje a la poesía de Kavafis.

CB: Kavafis es uno de los poetas que más admiro. Así como Huidobro, es un poeta en el que se encuentra siempre un placer diferente al leerlo. El tema de la ciudad como él lo trata: “dondequiera que vayas la ciudad irá contigo”, es un lema que puede ser traspasado a otras cosas. Lo mismo pasa con la poesía, con el lenguaje. Van con nosotros. Es casi una expresión de deseo lo que digo: Qué lindo sería que la poesía nos acompañe siempre. Sencillamente Los regresos es un homenaje a mi propia reparación. Y Kavafis, como otros poetas y otros referentes de la vida, tienen que ver con esa reparación

LV: El deseo de vivir, ¿toca lo prohibido?

CB: Permanentemente. Podemos hablar de lo prohibido desde lo instituido o desde lo que queremos hacer y no nos animamos. Vivimos en ese límite. Es un límite que queremos cruzar. Creo que nos queremos transformar en senda y, mientras seamos senda, tenemos posibilidades de seguir adelante, de descubrir algo nuevo, si queremos ser límite, lo más probable es que el mundo se nos cierre en el primer intento.

LV: Vos le dedicaste un poema a Leopoldo Castilla, que se llama El dorado y me parece una verdadera arte poética, dice Bebe la pasión/ sangre a bocanadas/ y vomita en oro/ el dolor más bello

CB: Está inspirado en ese gran pez que habita mi mundo fluvial, en esa lucha bárbara entre animal y hombre. Por un lado es una respuesta a una copla que alguna escribió el Teuco acerca del dorado y por otro, intenta relacionarse con ese mundo misterioso y natural del que habla la poesía de Leopoldo Castilla.

LV: ¿Cómo es posible que un grillo nos proteja y que una sombrilla sostenga el mundo (61-56)?

CB: De la misma manera que una mariposa puede ocasionar un terremoto y una mirada acoger todas las mañanas del mundo. En la escritura poética no habita la certeza, sino la permanente sensación de duda, de incertidumbre.
- entrevista a César Bisso en LV el 19 de julio de 2007-

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11.5.09

Paulina Vinderman - Hospital de veteranos


Nació en 1944 en Buenos Aires, ciudad donde reside. Obtuvo, entre otras distinciones, el Tercer Premio Municipal Ciudad de Buenos Aires (bienio 1988-89), el Segundo Premio Municipal (98- 99), el Premio Nacional Regional de la Secretaría de Cultura de la Nación (cuatrienio 93-96), los Premios Fondo Nacional de las Artes 2002 y 2005, el Premio Letras de Oro 2002, Honorarte, a escritor destacado y El anillo del arte a mujeres notables, 2006. Ha sido incluida en numerosas antologías y traducida parcialmente al inglés, al italiano, al francés y al alemán. Sus poemas fueron, además, objeto de estudios y ensayos. Ha colaborado (con poemas, artículos y reseñas literarias) en publicaciones del país y del exterior. Colaboró con Nina Anghelidis en la traducción al castellano de " Votos por Odiseo", de la poeta griega Lulita Lliopulo y tradujo a Sylvia Plath, Michael Ondaatje, John Oliver Simon (Berkeley, USA), entre otros.
***
Publicó los siguientes libros de poesía:
Los espejos y los puentes, Buenos Aires Sur, Buenos Aires, 1978.
La otra ciudad, Botella al Mar, Buenos Aires, 1980.
La mirada de los héroes, Botella al Mar, Buenos Aires, 1982.
La balada de Cordelia, Fundación Argentina para la poesía, Buenos Aires, 1984.
Rojo junio, Literatura Americana Reunida, Buenos Aires, 1988.
Escalera de incendio, Último Reino, Buenos Aires, 1994.
Bulgaria, Libros de Alejandría, Buenos Aires, 1998.
El muelle, Alción Editora, Córdoba, 2003.
Cónsul honoraria, antología personal, Vinciguerra, Buenos Aires, 2003.
Transparencias, Antología, Arquitrave Ediciones, Bogotá (Colombia), 2005.
Hospital de veteranos, Alción, Córdoba, 2006.

El vino del atardecer, Antología, El surí porfiado, 2009.


Paulina Vinderman fue invitada por primera vez a Literatura Viva 17 de noviembre de 2005, cuando se refirió a su libro El muelle. El martes 24 de abril de 2007 fue nuestra invitada en Poesía en el Living de Recoleta. El 19 de julio de 2007 se refirió en LV a su nuevo libro Hospital de veteranos. En mayo de 2009 nos hablará de El vino del atardecer.

Poemas

1
La ventana del hospital
da a un baldío espeso de pasto y de botellas rotas
(como cicatrices de batallas).
Un sauce milagroso crece en la esquina que
da al cuartel.
Hospital de otro siglo, el dolor que me ata
a la silla despintada también es de otro siglo.
Las enfermeras corren con los orinales
por corredores hundidos y no reparan en él.
No estoy acá para curar mi vieja herida ni mi insomnio.
Soy hija, se supone que las hijas tienen salud.

En plena noche los azulejos blancos destilan
una luz primitiva. Puedo seguir un camino entre las
camas sin titubear.
Esa es mi luna, también la que imagino
sobre las botellas como un spot.
Comprendo su soledad (sin hermanos)
en medio del cielo.
Comprendo las mareas, comprendo a la locura
como un exceso de blanco.

He sido amada (no comprendida),
he sido aquel perro solitario de mi primer poema,
que atravesó la calle para ser mi amigo.

"¿Podríamos jugar mañana, cerca del sauce?"

El amanecer está en un punto muerto,
suspendido por una memoria que semeja un barco
sin mascarón de proa.

(Igual que mi vida).

2
En estos días nunca despierto del todo,
me siento en el borde del sueño
a punto de caer de bruces, y me dedico a
espiar el cuento en su final.
Hay una tormenta en la cabeza calva
sobre la almohada
y un patio desnudo en la mía.
La noche fue un pizarrón
donde escribí mi piedad más ordenada,
la más benigna.

Ojalá nevara.

El ruido de los jarros de aluminio
con el té con leche, es mi llamado en la
mañana, aclara mi mente tímida, mi
grave respiración.
El día es opulento,
lleno de manchas en el piso,
estoy atrapando el adiós:
el ojo de mi" halcón de vida",
"no por su ojo sino por su alegría"
piso la nieve que cae, en otro lugar.

3
El gato asoma por detrás de la tapia
entre los vidrios rotos.
Se eleva sobre la marejada de la memoria,
girando en el oscuro verano, cortando
los tallos que me sujetan a la tierra.
Sé que mi tibieza no le es suficiente, hay
demasiado miedo en nuestros pelajes revueltos.
Y en nuestro esfuerzo por vivir, no
queda tiempo para lunaciones.
Sólo una mirada celebratoria, un enlace
sin traducción bajo una luz perfecta.
Los vidrios parecen hierbas a la distancia
y el raído saco de hilo que me cubre,
azúcar sucia.
Nos iremos de inmediato a nuestros asuntos
por detrás de la vida,
como si ella fuera la tapia, o un telón suntuoso
(tierra de nadie entre bastidores).


de Hospital de veteranos, Alción, Córdoba, 2006

***********

*** Pisadas sobre vidrios y Hospital de Veteranos, son dos poemarios unidos en un mismo libro que tomó el libro del segundo. Pisadas sobre vidrios está construido a través de viajes exploratorios del dolor: “El tarareo del mar llega hasta mi hamaca / y el salitre hasta la máscara / de mi pobre memoria.” Y también: “Hoy vino la muerte. Desandamos juntas / el sendero hasta el cruce. / Es turbia y neutral, como el río, / como mi tazón de aluminio, como mi corazón / que es todo río.” Hospital de Veteranos describe una experiencia centrada en las figuras de la pérdida y el padre. Dice: “Heredé tus huesos y tu testadurez, / pero no tu miedo: ese foso en el cual hemos / nadado como perros sin dueño toda una vida. / (…) / …sé que te irás pronto, llevándote el foso, / el hermano que no tuve, —el secreto— donde / construí a tientas, a pinceladas de acuarela, mi valor.”; “Soy el guardián de mi padre, el guardián / del lenguaje, títulos nobiliarios sacudidos / por el temporal.”
***
Hospital de veteranos – dicen en El Aleph- “es una potente obra en la que abundan delicadeza y audacia para trabajar sobre las pérdidas y la desazón (…) invita a creer en el dolor como catarsis creativa, ya desde el epígrafe de W.H. Auden que abre una de las partes del libro se nos advierte: “Believe your pain” (Creé en tu dolor).

***
Escribe Paulina: “Soy una cámara disfrazada de mujer, / lo he olvidado todo menos este desvelo. / Me reduzco unos centímetros hacia la noche / y en mi diminuta habitación / me convierto en una tierra que sueña.” Hospital de veteranos intenta establecer una pausa en el tiempo en un viaje por lo deshabitado, por el dolor y la desazón de la pérdida, que es un constante movimiento hacia la luz: “Sé predecir la herida, / pero nada puedo hacer salvo escapar.”
***
Dijo Jorge Ariel Madrazo en La Nación: “profundiza la melancolía y ahonda una mirada que consuma una hazaña doble: la de acariciar con minuciosa delectación cosas y seres de la llamada "realidad exterior" y recordarnos, al mismo tiempo, que para el poeta toda realidad es subjetiva, que el poema inventa un mundo paralelo al de afuera, no lo copia. Más sabia aún en su decir, y en su no-decir, la poeta susurra en este nuevo libro: "Los sueños no se siguen si no es hasta el final, me dije,/ los ríos no se siguen si no es hasta el final./ Y el viento se encerró en un cesto para que nada/ salvo yo misma, pudiera moverse en la amarilla opacidad...". La primera sección del poemario se titula significativamente "Pisadas sobre el vidrio": cautela y fragilidad reunidas, bajo un acápite de Michael Ondaatje que exalta las virtudes de esa ausencia recogida en el cuenco de las manos como si fuera agua; ausencia que es paradójico sostén de quien enfrenta el desierto. Vinderman retoma personajes en Hospital de veteranos, poema a poema, como si fueran hitos de una saga o viaje.” (…) "Guardiana de la palabra de la ley que alberga el sacrificio, la poeta hilvana imágenes austeras y entrañables para mentar la disolución, la rutina del dolor.”

**
Entrevista a Paulina Vindeman sobre
"Hospital de veteranos"
--- por Lidia Rocha

PV: Hospital de veteranos está dividido en dos partes pero es un solo libro. La primera parte se llama Pisadas sobre el vidrio; la segunda, Hospital de veteranos. Las dos partes están unidas por un hilo, no tan invisible, y comparten una cita, un epígrafe de John Milton: “Mira hacia casa, ángel, ahora, y fúndete con la compasión”. Pisadas sobre el vidrio es una serie de postales imposibles, una especie de viajes –idas y vueltas- también imaginarios, no sólo reales. Y, en el fondo, Hospital de veteranos, es una fábula que tuve que crear para poder soportar la realidad, que es lo que suele suceder cuando escribimos. Inventé un hospital de veteranos, y coloqué allí a mi padre como un veterano de guerra. Lo demás fue escrito “en caliente”, por única vez en mi vida.

LR: ¿Cuántos corazones tiene Paulina Vinderman? En el libro se mencionan varios, por ejemplo, en el poema 1 de “Pisadas sobre el vidrio” hablás de un “corazón de viaje” el que comparás con “un alfiletero de franela roja”, que permanece inmutable (soporta pinchazos y pinchazos, y pinchazos…). En ese mismo poema aparece otro corazón: es el corazón vasija, que mide la compasión (p. 11). En el 3 ya se agranda el corazón: “es como el río” (turbio y neutral). Usás la misma metáfora del río (turbio y neutral) para referiste a la muerte, al río y a tu corazón, como si todos fuesen parte de una misma fuerza.

PV: Todos somos muchos corazones, creo. Somos muchos en uno. Somos muchos mundos en uno. El corazón de viaje es un corazón fuerte, un corazón que soporta todo: hambre, sed. He hecho muchos viajes de aventura, de verdad, desde los 20 años. Recorrí toda América del Sur en auto, en camión, en trenes, dormí en plazas. En fin, éste es el corazón fuerte… o la mujer fuerte. Después está la mujer absolutamente frágil que pisa sobre vidrios y se atreve a pisar sobre vidrio, porque en el fondo también es arriesgada. Y la que escribe, al que está distanciada y mira todos esos corazones. Y trata de manejarlos. Y trata de fabular con ellos. La que escribe es una voz en off, no soy yo exactamente.

LR: Nos confesaste que has viajado. Tenía mis sospechas al respecto. Me preguntaba: ¿se trata de viajes reales o imaginarios? Tantos muelles, tantos hoteles. Se confunde el viaje de le lectura, el viaje de la escritura, el viaje real. Se confunden la realidad y el ensueño. Decís: “abro las puertas imaginarias de la ciudad desconocida” (p.16) “ningún mar será más extenso que mi imaginación” (p.21) “Emily, que nunca vio el océano /salvo en la navegación de su alma”. De estos viajes por la literatura, tomás algunos souvenirs y los esparcís por tu obra entrecomillados. Y después tenés la gentileza, hacia el lector, de aclarar el origen de esas voces. De todas esas citas me interesó especialmente una de Álvaro Mutis que vos nombrás como “los elementos del desastre”. Y aparece la contraposición entre “desastre” y “detalle”. Hemos visto estos temas en poetas como Leonor García Hernando. ¿Hay para vos ese contraste entre caos y dolor, por un lado y un apaciguamiento hecho por las pequeñas y bellas cosas? Decís: “el orden del mundo es un esmeril”
[1] (p.15), “Soy un árbol clásico” (p.21) “escribí mi piedad más ordenada”, la más benigna (p.41) Quizás además de un filosofía de vida, me preguntaba, hay aquí una poética, porque (p.21) “el árbol clásico” es el orden la forma que hace que del incendio de la poesía pueda retenerse su iluminación pero no su daño, para no poner en peligro a los bosques cercanos.

PV: No hago intertexto. Son citas. No separo la poesía del arte, tampoco la separo de la literatura. Es un linternita alumbrando en oscuridad. Son interrogantes sobre más interrogantes. La única belleza que podemos encontrar es la del lenguaje, porque somos lenguaje. Y nos hacemos más humanos cuando más profundamente penetramos en el lenguaje. Creo que el poeta tiene que estar atenta a la “voz del lenguaje”, lo que se llamaba antiguamente inspiración o Musa. Lo que intentamos en el poema no es solamente encontrar una “verdad” sino acercarnos, reflexionar, volver a preguntar. Y en este camino hay contradicciones. Y se funden, como en la vida. Arte y vida no están separados tampoco. Me gusta fundir todo, por eso mis viajes parecen por momentos imaginarios, algunos lo son, algunos detalles lo son, me gusta mucho el juego de la imaginación, porque sino haría crónica. Y es otra historia. A lo mejor alguna vez lo hago. Me gusta la fusión, me gusta el collage, me gusta cómo se unen en la poesía y en la vida la maravilla y la miseria, el desastre y el orden, el caos y el orden, la flor al lado del charco lleno de aceite, la chatarra y el amor, las despedidas y las llegadas, todo se une, todo confluye y, en mi caso, todo va a parar al poema.

LR: La última reflexión. En realidad, lo que estoy haciendo no son preguntas sino pequeñas reflexiones. Así como el corazón es un alfiletero, un cuenco, un río… El hospital es una cárcel (Foucault) donde “miedo” es un idioma. Sin embargo, la voz poética dice, al ingresar a la “celda”: “la búsqueda del tesoro empieza aquí”, ¿de qué se trata este desafío lúdico? ¿Esta manera de plantarse frente a la adversidad? Decís también que te has vuelto salvaje como tu sombra y que nunca fuiste “un país guarnecido”. El miedo no sólo es un lenguaje, es un foso, sin embargo vos decís que de un miedo construiste un coraje (p. 49).

PV: Es una hermosa lectura la tuya, ¿qué más puedo agregar? Lo lúdico siempre está. Y, como dijo Inés Manzano, los juegos infantiles. La que escribe, la persona que escribe, ya no creo que género tenga, es una niñito, un niñito, de ocho años, que es la edad que tenía cuando comencé a escribir cuentos y no sabía que me iba a dedicar a la poesía después. Recupero la infancia cuando escribo. Creo que la poesía es un juego mayor, que el arte es un juego mayor. Y entonces puedo jugar aun cuando entre a un terreno tan desolador como un hospital, porque la vida es eso, porque aunque hable de la muerte hablo de la vida. Y están juntas, son inseparables.
***
[1] Hablando de esmeriles y precias preciosas… las piedras te atraen mucho Vine (a esta ciudad) “porque es de piedra muy antigua/ y sólo las piedras antiguas saben cantar” (p.24) “las piedritas del fondo (del río de la vida) son lo que importa (…) bellas piedras (p. 28)

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10.5.09

Paulina Vinderman - El muelle


La competencia de los puertos
por Lidia Rocha

El Muelle, de Paulina Vinderman fue editado por Alción editora en 2003 y tiene tres partes: El muelle, El pacto (vivir para contarlo), El vino del atardecer.

*** La escritura es proyecto: “un sueño para seguir”. El hilo (trama) de la que será la novela es “un río para seguir, de orillas monótonas”. La escritura se indica en futuro: de algo comenzará, la escritora hará “pequeñas anotaciones en el borde las hojas” (donde ya estaría escrita la novela) y –en esos pequeños bordes- la vida interfiere, (“la epopeya privada”). Interfieren la vida, la poesía, con su lenguaje diferente, que persigue un fin propio? ¿o son esas interferencias las que dan vida al texto, en tanto la vida no actúa desde el exterior sino desde el interior?
La escritora, en fin, quiere ser exhaustiva, planea no tanto los contenidos como los huecos: “los silencios, la inconstancia, la vaguedad”, los espacios para la lectura del otro, para que emerja también la palabra propia.
***El arte –dice- “distorsiona la realidad” por eso emociona. Subrayar esa distorsión un escenario árido “en el atardecer del pueblo más opaco y menos elocuente”. En ese “topos” se produce el encuentro con el “personaje” (¿o con la voz narradora? ¿o con el héroe como “aquello de lo que se va a tratar”?), el que está “todavía huraño, todavía presuntuoso”
***El primer poema es una especie de “arte de la escritura”: ¿cómo escribir? Desde el poema 8 se perfila una poética. Allí reconoce ese poder de la palabra (de todos) que pasa a formar parte de cada persona a través de la memoria. El artista crea (y se crea) en la obra que surge de ese mar: “es por ella que puedo renacer / (como las mareas, como los hongos después de la lluvia”. Para eso es preciso que la memoria “arda” por la pasión de la palabra pero también porque hay que incendiar para sembrar. De esa memoria ardiente surge el río del lenguaje propio sobre el que la poeta se desliza “con precisión y dulzura”, no como en un barco sino como en un “trineo”. Por eso elige contar, aunque –inevitablemente- otra voces la impregnen o por eso: “El vestido bordado, el gallo que entró en la habitación, / la noche de su boca, el charco de luz sobre el cual se detuvo sin cantar”. Así el poema es una isla propia “donde todos los puertos / compiten por la realidad.” Por esa realidad –el arte- que, al distorsionar, da vida.


*

Notas sobre El Muelle

por Ana María Lojo

“La voz solitaria escapa del coro y se abraza a la perdida.
Deja atrás veranos de pesadilla con una única ventana
para respirar.
Una ventana que da a una pared sucia y más ventanas,
Donde se refugian en silencio los perdedores del mundo.

El nombre de mi enfermedad es también el de mi isla:
(furiosa frágil)
un corazón dilatado donde todos los puertos
compiten por la realidad
------------------------(Poema VIII)


***Una imagen inspira (una ciudad, el hombre de la pipa, un buzón, una mujer) y arrastra en un viaje a lo imaginario, y un par de estrofas más adelante la imagen inicial retornan y tiene una historia. Esta escritura es un deslizarse por un río.
¿Qué es su árbol? ¿esa otra mujer? ¿una amiga de la adolescencia? ¿alguien que la refleja? ¿y la ciudad custodiada por leones/donde los leones lloran? ¿hay un exilio donde “las ausencias brillan como diamantes en el aire sucio” (Pizarnik)?
Una mujer que busca escribir una novela. En la gente y paisajes del mundo que la rodean, busca una historia, un personaje, un lugar. La escritura aparece muchas veces como un cruce: de “un puente”, “un río”, o como un viaje, o un escaparse por la ventana y a la vez recuperar su historia, “el relato perdido, “como si la memoria recortara en papel glacé / las indecisiones, la epopeya privada". Empezar a escribir la novela es comparable a una vuelta a la infancia y al reencuentro con un amante, es juego y es pasión (poema XVI)
***La escritura como transforma la realidad o crea otra realidad. “Y escribir es despojarme página por página / de un nombre anotado demasiada vida”, un “remedio”. Su enfermedad es tratar de llegar a la realidad y la escritura es su remedio: “El nombre de mi enfermedad es también el de mi isla… (p.24).
***El contar asociado a la noche, a la luna, al sueño, como si la noche le diera a la realidad un toque mágico que le permite poetizarla. Y la escritura se va convirtiendo en una búsqueda cada vez más íntima dentro del propio ser, vertiginosa.
***¿Por la idea de la escritura como un viaje? abundan los lugares: pueblos, ciudades, la naturaleza. El paso de las estaciones marca el tiempo, que siempre se inicia en otoño.
***Imágenes de la infancia, de la pintura.
***En los últimos poemas se regresa de un viaje, se sobrevive, hay un despojarse, un amor de una noche. Y las figuras antagónicas: el terciopelo y la desnudez, la madre y la escritura. Dificultad de escribir a quién se opuso a sus palabras, a quien se excluía de su mundo.
***El arte definido como un intento de alcanzar la eternidad.


*

Algunas impresiones sobre El muelle
por
Gabriela Kriscautzky

***Esta poesía quiere contar algo. Por eso promete una novela. ¿Necesaria?
Cuenta en clave, prefiere la palabra poética, pero hay un elemento narrativo claro en el ritmo de la frase, en la sintaxis.
***Parece que quiere narrar, como en los romances. Aparecen algunos personajes de los que se podría contar algo (“hay un hombre en el fondo fumando en pipa/ El hombre de la pipa ordena sus cosas para partir/ ¿Debo averiguar su historia o inventarla?”).
***Los muelles prometen cuentos de viajeros. Me parece que se escribe para viajar, y en el viaje develar misterios que pueden darse a conocer sólo a través de la poesía (“Mojo la pluma en el tintero... Así después caminaré pueblos/ casi ocultos por la melancolía del sábado”). (“¿Por qué la oscuridad de las frases es pantano/ y al mismo tiempo remedio?/ Hemos perdido la única historia que contar.../ y lo perdido tiene forma de viaje empecinado.”)
***También se cuenta el destino de poeta del yo. El poema VIII es casi un relato de ese destino. El de dar historias, no pedirlas, el de deslizarse por las palabras.

*
Sobre El muelle de Paulina Vinderman
Por Isabel Vasallo


No puedo darte más que un poema, antes de la lluvia,
antes que la lluvia borre las pintadas que te escribí
contra las autopistas.

------------Poema XVIII


***Desde la primera vez que empecé a recorrer los poemas que forman El muelle de un modo entre errático y muy preciso (vagar por los versos, a veces dando saltos, hasta que el demonio de la precisión se planta y pregunta “¿hasta cuándo?”), tuve la impresión (nada impresionista) de que ese mundo que se dibujaba allí no me era ajeno; que había una familiaridad entre ese mundo y yo; pero no yo como subjetividad irreductible, sino yo como un yo comunicable, un yo entre otros yoes, siempre que se trate de un yo para quien la poesía es, por lo menos, un hacer entrañable: esto es, íntimo y apropiable, y en tanto apropiable, extenso, generoso, abierto hacia el otro en lo que el otro quiera tomar de esa “intimidad”.
***Tres cuestiones me tocaron muy de cerca y, como sin pensarlas, irrumpieron en mi primera lectura y se consolidaron como existentes en las siguientes: la poesía asociada a la memoria (“La memoria acabará conmigo”, sigue diciendo la pared./ “Pero es por ella que puedo renacer” – VIII-); la poesía como alternativa frente a la escritura novelesca (“Cuando el otoño llegue va a empezar la novela”, dice – I -, leitmotiv que se repite a lo largo del ciclo de poemas); la poesía como hacer “a pesar de”, como un hacer que se despliega mientras suceden la pérdida y hasta la catástrofe (Hemos perdido, y lo perdido tiene forma de viaje empecinado…).
***Creo que he leído el poemario buscando reencontrar una y otra vez este apelar a la poesía como un modo de atestiguar, en última instancia, la existencia pese a y más allá de la destrucción, lo corroído por el devenir, cuyo espacio de manifestación seguro es “la ciudad”(poemas II, III, IX, XII…). Pero no se trata sólo de un mundo exterior viciado por la incomunicación, la repetición y la suciedad como materialización de lo estanco, de lo pantanoso, de lo inmóvil; también hay un devenir de lo íntimo, de la subjetividad, que tiene un costado intolerable (Golpeo y pregunto por la vida, como siempre. / Le pregunto: ¿Es eso todo? – VIII-. O: “…Pasión (…) animalito perdido…”-IX-).
***Hay un poema, el III, por el que junto con algunos otros siento predilección. Predilección por el placer y el desgarro que produce el leerlo, pero también porque me parece que encierra algunas claves de El muelle (otros son, en este sentido, el VII y el VIII). Y cuando hablo de claves no me refiero a claves preestablecidas por la autora para que el lector, a la manera de un lector modelo, las tome fatalmente como principio de interpretación del ciclo de poemas; me refiero al hecho de que, por algún motivo, se avanza en la lectura del poemario y se vuelve a algunos versos de este “poema clave”. Por un lado, aparece el “mandato poético” de escribir El muelle: “En este pequeño sitio debo construir algo que se anude, / como un puerto a la ciudad”, dice. Y creo que el muelle también es algo que “se anuda”, es algo que está entre un lugar fijo y un lugar móvil, entre la tierra firme, lugar de pertenencia material, concreta, y el agua, como lugar por donde se sale de viaje, por donde se sale al mundo, por donde se sale de sí. Y agrega: “Y digo puerto como digo abrigo, como digo existencia, / erguida sobre la memoria, orgullosa / como la pintada sobre la pared de la fábrica.” Me pregunto si la poesía no es “abrigo”, “existencia” y si no se yergue sobre la memoria, etcétera. Abrigo no como amparo, como lugar de regresión, sino como lugar de pertenencia, pero tan despojado como la existencia misma; lugar que abriga una existencia por definición a la intemperie. Y, para terminar con la explicación de esta mi preferencia y para enfatizar mi idea de que este poema es fuertemente representativo de la poética de la autora textual, “¿Qué es escribir sino modificar la respiración / de las ciudades?” Respiración como existencia, como formas de la existencia; escribir poesía como hacer ajeno a la gratuidad, hacer que “De tanto decir agua saciará su sed”.
***Metafórica y también literalmente, la poesía se iguala al graffiti, se hermana con él. Con la pintada sobre la pared de la fábrica: “El zorro se comió a la fábula”, me grita la pared (III) o “La memoria acabará conmigo”, sigue diciendo la pared./ Pero es por ella que puedo renacer”.

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14.4.09

María Rosa Mó

Sus manos tocan con suavidad
el tallo donde estoy
anclada roza uno a uno
los pétalos que sostienen
toma mi olor como un regalo.

*
Quiero darte de comer
preparar con sal con agua con tomillo
lo que sabe a mi cuerpo
Brindar con una cucharada de sopa
esto de tenerte
Volverme hogaza
partirme en dos
regar con vino el olor que nos consuma
fundir mi cintura en una olla
Que un chasquido de fuego
ilumine esta ofrenda.


*

Llega la palabra
desde el papel
cae
pechos como estacas
se yerguen
dejo correr eso que fluye
me voy en jugos, silencio
en lo dicho y
no
Un cuerpo reclama en la distancia
señal que funde la tarde
Curvas ofrecidas como manzana
Soy el centro
jugo y semilla
La palabra
cae.


--- de Eso que fluye

*



El vestido se pliega y despliega. Lo blanco envuelve. Es tan pequeño el ojal donde atraviesan sus humores. Religión de una métrica implacable tras el hilván para cerrar la hilera de ojales. Ojitos que la miran llorar de tanto en tanto.
*
Piecito de metal recorre engarza el pespunte. Arriba, abajo. Pie de niña se detiene y duda. Renquea en su universo de raso. Como una bailarina talón y punta. Forma ciudades. El mundo se despliega. Blanco. Es de plata y brilla en la noche. Hacia atrás, descose el día. Por el mismo camino. Punta y talón. El recorrido se repite. Siempre en el mismo sitio.
*
Oscilan los ojos tic tac. Las manos tensan. La tela corre bajo el hilo, aguja aprieta, cabalgadura que no cesa el galope quiere escapar la tela siente que puede ir más allá. La mujer sostiene ojos que oscilan tic tac. La lámpara fija. Hay que forzar la vista y el destino. Ella tensa. Lo suficiente.
*
Una vez vio a su madre llorar. En la cocina se cuecen habas. El padre dice basta voy murió mi madre, no podés venir dejar las hijas el campo lo que queda. Tengo que ir y duele el alma. Ella llora. El delantal en los ojos. La niña, tiesa, detrás de la puerta.
*
Murió la abuela y en el pecho un dolor escarba. No es por ella. Mi padre ha llorado. Nunca llora mi padre. La muerte pasó cerca. Atravesó los ojos de mi madre. Una mujer de la familia ha muerto. He dejado de ser inmortal.
*
La escarcha es un río. Puedo cruzar, me hielo. Los pies tiñen el cansancio del andar. El ojo del vecino atenta. Salgo con el pan bajo el brazo a juntar escarcha, gotas para el vestido de una novia. El vestido respira amanecer.

-------------

De Alba

*

María Rosa Mó nació en el 9 de julio de 1960 en Buenos Aires, Argentina. Participó en 1997 de la antología Entre la utopía y el compromiso de editorial Catálogos. Ha publicado literatura infantil: La regadera del sol, La escalera de Pascual , Los pájaros de Joaquín, La gata y la luna y Las manos en la masa y Perlas de bruja, premio Alija (Asociación del Libro Infantil y Juvenil, Argentina, 2008). Julieta en sueños en Kalandraka, fue musicalizado por la Sinfónica de Galicia y presentado en el Palacio de la Opera de La Coruña. Es directora de Ediciones del Cronopio Azul, editorial que en el rubro infantil fue avalada por importantes premios nacionales e internacionales. Ha coordinado los ciclos Poesía en el Tuñón en 2004 y Poesía y Música en la Biblioteca Nacional en 2006.

Publicó los libros de poesía:

* Tristes historias resucitadas
* Blusera del alma,
* Ardores en puntillas,
* El guerrero,
* Alba,
* Eso que fluye


Publicó también arte erótico con dibujos de Nora Patrich. Junto a esta artista plástica también ha editado el libro de psotales eróticas Sexo, Feng Shui y Horóscopo chino, de Postales Eróticas.
*


María Rosa Mó fue invitada por primera vez a nuestro ciclo Poesía en Recoleta el 25 de septiembre de 2007. Es invitada a Poesía en la Casona de Colombres el 18 de abril de 2009.
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Entrevista a María Rosa Mó en la casona de Colombres, abril 2009
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Tus poemarios ya suman seis (si contamos Blusera del alma, que es una plaqueta), ¿podría señalarnos que línes en común y que diferencias hay entre ellos?
La línea en común creo que es el reconocimiento y consolidación de una voz. En el primer libro los poemas transitan en forma independiente, salvo el de apertura y cierre. A partir del segundo comienza a aparecer un relato. En Ardores en puntillas, en esa parte precisamente, se desarrolla el crecimiento de una niña, es todo un universo femenino. Luego se atraviesa por Cruces y desemboca en Caballos, masculino, relato padre-caballo. El guerrero completa una historia: el personaje desde que nace hasta que muere, donde interactúan la madre, la joven, los hombres y la búsqueda eterna del padre. Alba ya se presenta en forma de prosa. Es el relato de una mujer que cose un vestido de novia. Todo lo que le sucede desde que lo comienza hasta que lo termina. Eso que fluye es un trabajo diferente. Son poemas eróticos que confluyeron con la obra de la artista plástica Nora Patrich.
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Me interesó mucho el relato acerca de la "composición" del libro que hiciste: colocar los poemas en el piso, ver qué sobra, qué falta, ir armando. Pero ¿cómo llegaste hasta ahí?, es decir, ¿qué de la composición desde el comienzo?
El comienzo es sólo un dolor en el pecho. Nunca sé cuál es el tema hasta él me toma. Ahí tomo la rienda pero galopo hacia dónde el texto me lleva. Tenso cuando hace falta, oriento. Descubro a veces que el camino que quería elegir era equivocado y me sorprendo de lo que me dice el propio texto. Por ejemplo la aparición de Los hombres en El guerrero. Tiene que ver con esa búsqueda intensa del padre. Realmente me sorprendí de esa irrupción pero era parte de una trama que se forma sola si uno es capaz de escucharse. En cuanto al armado, tengo que colocar los poemas en el suelo. Observar. Allí en el medio voy encontrando los hilos que los unen. Tal vez por temática, por palabras. Siempre hay uno central y de allí, generalmente el libro se abre en abanico.
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Mientras Julia Magistratti nos decía que "concedemos" tiempo a la prosa cuando el poema no se nos ocurre (el poema como máxima aspiración) vos te quejabas de que, con Alba, "otra vez habías escrito un libro de poesía", cuando lo que habías querido era una novela. ¿Cuáles serían la diferencia entre un género y otro, en tu obra?
En lo narrativo hay mayor desarrollo de las acciones. En los poemas es concentración de sentido. En este momento estoy transitando un borde entre prosa y poesía donde es difícil decidir cuál es el género. El último trabajo, por ejemplo, en diversas editoriales lo catalogaron como novela. El límite es impreciso.
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¿Cómo influyen tus trabajos de editora, presentadora de libros y de escritora de cuentos infantiles en tu obra poética?
El trabajo editorial y conducir ciclos de poesía me lleva a profundizar la obra de los autores. En ambos casos leo la obra en su totalidad. En cuanto a lo infantil, no diferencio el compromiso con la palabra en ningún género que transito.

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15.3.09

Blanca Varela y Antonio Gamoneda


Mediodía
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*** A José María Arguedas
*
Todo está preparado para el sacrificio.
La res muge en el templo de adobe.
Lágrima dura y roja,
canchales de fuego,
silencio y fuerte olor a girasol,
de gallos coronados.
*
Ni una hoja caerá,
sólo la especie cae,
y el fruto cae envenenado por el aire.
*
No hay centro,
son flores terribles
todos estos rostros clavados en la piedra,
astros revueltos, sin voluntad.
*
Ni una hora de paz en este inmenso día.
La luz crudelísima devora su ración.
*
El mar está lejano y solo,
la tierra impura y vasta.
*
----------- de Blanca Varela
*
*
Es cierto: no has tenido una hora de paz en este inmenso día. Envidias la serenidad de las reses destinadas a los cuchillos industriales. Es temible la luz, mas no cierres los ojos: las serpientes pasarían suavente sobre tu corazón y las hormigas entrarían en tus llagas.
*
--- del epílogo de Antonio Gamoneda
*
*
Vals del Ángelus
*
Ve lo que has hecho de mí, la santa más pobre del museo, la de la última sala, junto a las letrinas, la de la herida negra como un ojo bajo el seno izquierdo.
Ve lo que has hecho de mí, la madre que devora sus crías, la que se traga sus lágrimas y engorda, la que debe abortar en cada luna, la que sangra todos los días del año.
Así te he visto, vertiendo plomo derretido en las orejas inocentes, castrando bueyes, arrastrando tu azucena, tu inmaculado miembro, en la sangre de los mataderos. Disfrazado de mago o proxeneta en la plaza de la Bastilla —Jules te llamabas ese día y tus besos hedían a fósforo y cebolla. De general en Bolivia, de tanquista en Vietnam, de eunuco en la puerta de los burdeles de la plaza México.
Formidable pelele frente al tablero de control; grand chef de la desgracia revolviendo catástrofes en la inmensa marmita celeste.
Ve lo que has hecho de mí.
Aquí estoy por tu mano en esta ineludible cámara de tortura, guiándome con sangre y con gemidos, ciega por obra y gracia de tu divina baba.
Mira mi piel de santa envejecida al paso de tu aliento, mira el tambor estéril de mi vientre que sólo conoce el ritmo de la angustia, el golpe sordo de tu vientre que hace silbar al prisionero, al feto, a la mentira.
Escucha las trompetas de tu reino. Noé naufraga cada mañana, todo mar es terrible, todo sol es de hielo, todo cielo es de piedra.
¿Qué más quieres de mí?
Quieres que ciega, irremediablemente a oscuras deje de ser el alacrán en su nido, la tortuga desollada, el árbol bajo el hacha, la serpiente sin piel, el que vende a su madre con el primer vagido, el que sólo es espalda y jamás frente el que siempre tropieza, el que nace de rodillas, el viperino, el potroso, el que enterró sus piernas y está vivo, el dueño de la otra mejilla, el que no sabe amar como a si mismo porque siempre está solo. Ve lo que has hecho de mí. Predestinado estiércol, cieno de ojos vaciados.
Tu imagen en el espejo de la feria me habla de una terrible semejanza.
**
----------- de Blanca Varela
*
¿Alguien besa tu herida negra? ¿Sufres todos los días? Te lo pido: sobre el furor de las llagas húmedas pon una lengua silenciosa. ¿Piensas en pájaros que se suicidan al amanecer y luego viajas de lo visible a lo invisible? No; no te vayas aún, préstame algo: tus zapatos, tus hernias, tus alondras, silba en mi corazón, pon una sílaba sobre esta temible semejanza.
*
--- del epílogo de Antonio Gamoneda
*
*
En 2001 Galaxia Gutemberg / Círculo de lectores publicó la obra completa de la poeta peruana Blanca Varela, bajo el título Donde todo termina abre las alas, con prólogo de Adolfo Castañón y epílogo de Antonio Gamoneda. De allí son estos poemas que nos aportó Claudio Archubi.

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14.3.09

Julia Magistratti

Joan Miró : Libélula de alas
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*
Ella
*
María Julia Magistratti
nació en Azul, provincia de Buenos Aires, en 1976. Es poeta, licenciada en Ciencias de la comunicación, Coordinadora Institucional del Sistema Nacional de Bibliotecas Populares de Argentina y subdirectora de la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares (CONABIP). Con Alasitas (ediciones Honorarte, Buenos Aires, 2004), su primer libro, ganó el primer premio Concurso Internacional Letras de Oro 2003, ante un jurado integrado por Angélica Gorodischer, J. Giannuzzi, Paulina Vinderman. Esto le valió su edición por la editorial Honorarte, que lo publicó en 2004. Su segundo libro Ea (ediciones El Mono Armado, Buenos Aires, 2007) fue publicado en 2007, con el apoyo del Fondo de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
**
Los poemas*
**
Del sueño y la vigilia

El cielo ha bajado al árbol
del árbol baja la niña
y la desilusión de las hamacas
le baja en el lugar del ala

Todas las noches
volvemos a la ley del niño,
violamos la gravedad
en la gravedad del sueño
luego retornamos:

el lugar del ala
es el lugar de la cruz


La hija barre

La muerta sabe que a esa hora
no tendrá lugar,
por eso deja
que su hija barra la casa

que sepa que ella anda por ahó
doliéndole al espacio.

El polvo desaparece del ojo
el viento en otro lado.

Mental,
la muerta no ensucia.

***

Crudo
***
Peló la fruta
“como los hijos
tuvieran un futuro”, pensó
de leche el futuro.
***
El diente que hurga
el durazno, la noche del diente,
y la cadera
que en mitad de la tarde
es clavo
donde colgar la naturaleza.
***
Abre canales para la fruta
el cuerpo
todo milagroso.
***
“Como los hijos
tuvieran constancia”
El cuerpo nutrido
escupe su carozo”

------ de Alasitas.

***

III

Ella desea en la miniatura
su carga del Ekeko,
imán al futuro,
trampa a la fortuna
que siempre hace memoria

espiguita de cobre
calderito de plomo
mandolina, guitarra,
mascarita de latón

Alasitas son los sueños
y la suerte
es de yeso.
*
---- de Alasitas
********************
33
*
Lenta de venir
del patio con las sábanas secas,
la toalla enredada en el cuello
y esa manera de llamarme
sin manos, con la cara,
me obliga
a deberle las llaves de mi casa,
el botón de la camisa, la fruta sin límites.
*
Porque siempre es de día en los recuerdos
tendré que llamar a mi abuela
para que se haga la noche;
ahora que ella está jugando
con sus plantas blancas
en un universo amarillo.
*
----de Ea
****

28

“Si era perfecto, tenía que tener
mandarinas, y algo negro,
aunque pareciera blanco,
y un sonido como de adentro del agua”**

Ella miraba por el pecho
de la vieja
su borde en el aire,
y en el aire, los ángulos
de la flor, el salto de la rana,
su arder verde en la casa
y la casa que siempre se iba
en los días de lluvia
***

La vieja se hundió en sus sangres
para salir del aire;
***
olor al tiempo tenían sus collares
cuando se los entregaron.
***
“Si era perfecto, tenía que
tener carozo, algo blando
aunque pareciera corazón
y sentir el calor de lo que
está sin nacer”

------ de Ea***

12

“Total, morir aquí
y resucitar en París”
decía mi abuela que decía su padre,
“donde están las mujeres
más hermosas del mundo”.
***
Que siguen menstruando
aún muertas,
***
cuando sus cuerpos
sólo son perfumes,
aires
en el aire de París.
***
Mientras mi bisabuelo resucita,
y mi madre me trae viajando en pájaros,
mi abuela nos va abriendo las puertas:
a la madre, de la hija que viene;
y a la niña, de su bisabuelo;
y se duerme
recordando llaves.
***

------ de Ea
******

Los comentarios

*
Dijo Paulina Vinderman en la solapa de Alasitas: "Magistratti mira al mundo y nos los devuelve como un guante del revés. Poemas que aúnan fuerza y delicadez: precisión, escalofrío y sabiduría. Poemas que escarban en lo cotidiano de su historia y en lo cotidiano de otra cultura y nos incluyen en la aventura y las profundidades de exploración. El claroscuro de la vida - su prodigio y su dolor - se desliza por esta poesía que cuelga las alasitas (no solo ofrendas el Ekeko sino verdaderos "sueños") de las ramas de la escritura, para habitar la memoria, la casa de lo esencial, el perfume de la belleza."
*
Dijo Inés Manzano: "Porque canta, como al pasar, palabras que viven de lo escondido y nos instalan en un sueño como vigilia del volar. Río subterráneo, como versos, la vida hace grandes cosas sin hacer ruido. Basta que su orilla nos toque, para que aparezca lo que amamos, transfigurado en el poema. Entonces, del costado, criamos a los muertos que respiraron antes. El cuerpo es un vidrio esmerilado donde intuimos la sombra que hace el alma. Y de repente, los ríos son de leche y el porvenir es lo que fuimos. De allí nace esta poesía, donde la delicia es un sigilo al interior de cada cosa, cuya dimensión se mide a tientas. Es ahí cuando las abuelas ejercen el crepúsculo y reparten los domingos que sacan del bolsillo, o amores como frutos, que son piadosos, porque dibujan el signo de nuestras preguntas, aunque no haya bebida que las sacie. Ahora, el poema es un peligro que cae a nuestros pies, hacia el espacio donde la madre observa, y el padre y el abuelo ceden a la obstinación del tiempo para que ella, la muchacha, los escriba. Lo que tiene, es lo que pide. Bajo el limonero, cuelga de un ala su deseo, mientras acaricia cada cosa que falta. No tiene intenciones de cerrar los ojos. A falta de pan, vende en el mercado su poesía, y le tuerce la mano al vuelo, cuando nadie la mira. Sobrevuela la música y las urgencias; se encandila con la luz de seres, que ella agradece haber visto. Puro ojos, ellos. Después, moldea una suerte de talismán, pero frágil, donde ellas bailan al parir; donde ella borra lo que mira, para que sea palimpsesto. No es lo que ve, sino lo que toca, lo que no muere. Sufre del cuerpo y del mundo -tal el hambre, como un ansia-, pero no pretende huir. Lejos de ella, alejarse de lo que late tras el dolor. Mejor, levantar una dicha, como el género de las polleras. Pide algo más, y recibe lo que no se puede decir. -*
*****
Dijo Ana Laferranderie: “Escribo sobre "Ea" como de las raíces que se hunden donde uno ha arcillado. Porque anida en las zonas donde las cosas crecen y mueren. Porque su carne y su agua me bañan y me rodean como nervaduras. Escucho su voz en la extrema proximidad. No me zambullo en este libro: cae sobre mí como el líquido que en él se traga. Convoca mi abrazo y me asolea en el descampado de sus cuerpos. En "Ea", la muerte huele y crece. El que muere lo hace sofocado, apabullado. Tierra y cuerpo se ligan: la tierra es "gástrica", el cuerpo se viste de tierra... En la muerte se nace y se retrocede, se ve el reverso de las cosas. La muerte es detenerse en el temblor y en el sonido, constatar la caída, la rotura y la partida: es sentir "debajo de la tierra/ trenes que van/ cosas trizarse/ derribamientos".
*****En su muerte, el cuerpo de la abuela "dura solo". La abuela muerta es vacía, es "volumen sin nadie". Con ella "todo lo ido regresa a su parálisis". Su partida actualiza y exacerba otras ausencias. Julia escribe desde el cuerpo. Desde sus vibraciones y sus temblores; sus fluidos y sus emanaciones. Así, el cuerpo da testimonio de vida con su agua. Es agua cuando es y se desagua cuando deja de ser. Busca lo líquido para ensayar la continuidad cuando se multiplica la ausencia. "Porque no conozco las formas de despedirme de ella/ hago vibraciones/ tengo ascos, mejoro el silencio// Vuelvo a flotar amniótica/ y trago líquidos". La sonrisa es "como un golpe de agua". Los cuerpos sueltan agua porque están vivos y se mojan, unos a otros, en cada inicio.
*****"Hijos de hijos de hijos/ con la carne soltando aguas del presente/ en la noche actual y huérfana". En "Ea", el cuerpo de la abuela muerta marca un límite en el mundo tal como ha sido hasta ahora e instala uno nuevo, donde quien permanece es "la que más está". La muerte de la abuela lleva de vuelta al vientre de la madre, se hace cuerpo volviendo al origen y al primer desprendimiento, a la primera y gran ausencia.
*****"(...) dentro de su nombre/ hay otros nombres cargados de cofres". La muerte se presenta como un no saber, desconocer, no poder mirar para detenerse/retenerse en las cosas y en el mundo. El que se enfrenta a la muerte de quien ama, tampoco sabe. Desconoce. Y se sorprende de las respuestas del cuerpo, de sus modos de seguir en el mundo. La muerte del otro es así un comienzo. Y el comienzo es siempre amniótico, es del cuerpo y sus reacciones, es de los sonidos y del silencio que se aprende, nuevamente, a habitar. Los que mueren y los que quedan son vistos en una mínima distancia, a ambos lados de una ventana, en una extrema proximidad.
*****"El olor que sale de mí/ son todos los perfumes/ retirándose del mundo". La abuela se muere y "se asolea en un lugar temblado". La vida que la abuela no dio, lo que no hizo, también queda como herencia: "todo se vuelve/ los hijos que no tuvo/ y que debo consolar". Pero la abuela vuelve también, a su manera, a "remontar lo seco". Porque la muerte deja deseos en la tierra. Y el recuerdo de la risa como contracara de un hundimiento. La risa que nace de un profundo enojo, de la fantasía de no existir para no saber. El cuerpo se escurre en esa risa, se dilata, se expande, ensaya su mutación.
*****"Y tenía que agarrarse de la panza, / del pecho/ para no arrojarse/ dentro de esa luz de pozo". Finalmente, "la que más está" es una cara que "se queda sola, cerca de la tierra, con los hilos sueltos" y que ya no es tocada. Una cara desprendida. Es la niña que "camina por el pueblo/ y se le ven los muertos". Pero es también la nombrada, la que guarda los cofres de los cofres amados, la que corrió demasiado y conoce el trayecto, la que ha aprendido a mejorar el silencio y también ríe para exorcizar.
*****"No vengo a buscarte,/ vengo a que me nombres por última vez, / que diga tu labio/ mi miedo a que existo// Es necesario que el que muere/ nos nombre a todos". "Ea" me nombra, me resguarda en su cofre y en su agua. Tiembla por mí con su sonido de aires, con su lumbre de infancia y su voz de anciana, valiente.
Son 43 los poemas que conforman este libro tan bellamente escrito, con una hondura inusual y un lenguaje que se recorta, pulido, original. Como sucede muchas veces con las mejores voces, la de Julia pareciera nutrirse lateral, bajo una luz más tenue que la que se busca deliberadamente y que resulta, aún así y más aún, ineludible.
*****
Digo yo: La primera vez que escuché la poesía de Julia quedé atrapada por una imagen: “Cuando la mujer/ lava la ropa,/ arrodillada entre las piedras, / es un pájaro sin arriba”, después todo fue un deslizarme por su mundo de Alasitas, que tiene que ver con Bolivia (con sumergirse en el otro y encontrarse) y también tiene que ver con una personal forma de ver donde las fronteras entre los vivos y los que se fueron no son tales. Allí los muertos calientan los muebles que encontramos tibios en las mañanas, le duelen al espacio o dejan tibios los muebles y los vivos conservamos “el lugar del ala”. Sólo la gallina, que no mira de frente, sabe. Y porque sabe ve la muerte de todos. Hay que atreverse de tal modo a ser “sólo ojos”, como un niño, o como un Dios.
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Las preguntas
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¿Qué son las “alasitas”?
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Las "alasitas" son miniaturas de todo tipo de objetos que se venden en mercados y ferias en varias ciudades de Bolivia al inicio de la época de lluvias, pero especialmente en La Paz el 24 de enero de cada año. «Alasita» es una palabra aymará que significa «compráme». Es una celebración a Ekeko, dios de la abundancia a quien se regalan miniaturas que representan los deseos del que hace la ofrenda: una valija, si uno desea viajar; un cochecito para tener un último modelo; una bolsa de arroz para que la comida no falte…Ekeko es el dios de la casa en varias comunidades aymará hablantes, que tradicionalmente lo festejaban en el solsticio de verano -21 de enero- pero su fiesta se fusionó con la fecha del 24 de enero elegida por el gobernador Sebastián Segurola para rendir homenaje a la Virgen de la Paz y agradecerle por la liberación de la ciudad del sitio de Tupak Katari. Mucho antes de la conquista española, vivía en el Altiplano un hombre aymará llamado Iqiqu. Era bajito, humilde, generoso y alegre. Donde iba, creaba armonía, multiplicaba las buenas relaciones, reunía a los enamorados. Daba consejos sagaces y su sola presencia garantizaba la felicidad. El Apu Qullana Qullo" (Dios el Padre Divino), que vive en las alturas sagradas le regaló cualidades superiores. Así lograba mover piedras enormes, secar inundaciones, abrir o desplazar montañas. Lo hacía con todo corazón y entusiasmo, por lo que la gente lo adoraba. Pero llegó Awqa con su ejército destructor y persiguió a todos los seguidores de Iqiqu hasta que se entregó para salvar a sus seguidores. Fue torturado y desmembrado. Casa parte de su cuerpo fue enterrada en lugares diferentes y secretos del Altiplano porque, si se reunieran Iqiqu regresaría a la vida. Ciertas partes de su cuerpo ya están en camino y, cuando se junten, el pueblo aymará será emancipado.
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¿Qué significa “Ea”?
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Es el modo familiar con el que la familia llamaba a la abuela de Julia, Alejandrina Pérez.

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3.3.09

Juan L. Ortiz

El jacarandá

Ah, él me pregunta, me pregunta...
y quiere como adelantar, tímidamente,
una suerte de manecillas
hacia un secreto mío o nuestro, que el desearía, al parecer,
********************************************************* poner de pie
****************************************************y unirlo al suyo…

Por qué sino este misterio de helechos
*******abriendo siempre su brisa
*******************contra el cristal, ay
o tendiéndola en el vacío, enseguida, ya más íntimamente,
*********************************************************pero apenas, muy apenas…
********************************en el vacío
*********************de una melancolía sin visillos?

-Si –me objetarías-
el jacarandá se fuese arriba, más arriba, es cierto, de los pisos,
en busca de su cielo entre los paraísos,
y estos, naturalmente, le asignaran a su respiración,
el lado de tu ventana
qué mucho de sus plumas den en los vidrios, así
y ensayen aún tu aire?

*******-Eso es una verdad –susurraría-
*************mas me permitirías insistir en lo que invita a mi sueño?:
**************************el jacarandá, de este modo,
************al nivel de otra transparencia que aspiraría a tocar,
tiende hacia ella, tal un ciego, unos escalofríos de ramillas,
******************* para despertarla, acaso, en su raíz:
el mismo anhelo, pues, sobre los azares del espacio,
********************** de respirar el azul y los rocíos de la celistia,
*********************************************************desde la memoria de los grillos

Y que haría, entonces, -te pediría me lo dijeses-
************************************************************** que haría esa nada
***************************************************o esa ausencia que no sabe
***************************************************de sí,
y para la cual, él, alista continuamente sus palpillos
***************************************************** *******y una como fe…:
*******************qué haría esa nada al lado de él,
****************************************************que así de hojas,
************************************************sube y sube, curvándola,
********************la fuente de la identidad
******************************* en el surtidor de la música…
y vuelve verde, para danzar, todo en alas de la luz
********************************** al hijo de la noche
******************que es nuestro hermano, igualmente, de sombra,
**********************************entre las napas del ser,
*********************** con su mismo sentimiento hacia las flautas?

Y qué haría la tristeza, o qué? luego,
llevando en su olvido, hasta cuándo? unos dedillos de jacarandá
*********- que lo llamarían a la melodía
*********- o a las perlas de ese silencio que baja, melodiosamente también,
de las pestañas sin tiempo…?

Qué haría, sobre todo ella, aparte
***************************** -habrá de mirar, ay, pronto, de otra palidez-
o qué hará en los hilos ya, de las hierbas y los hálitos?

***************
O es que lo imposible de las voces
*********oirías, desde aquí, el crecimiento de las margaritas?-
****************se buscarían sufriendo, sufriendo todavía,
*********en la fuga de la soledad,
hasta la chispa y la enajenación, allá, para unos pétalos,
*****************************sobre las líneas de los abismos?

Juan L. Ortiz, de La orilla que se abisma (1970)

***
Las colinas (fragmento)

Mas un anochecer, de repente, [la luz] se volvía blancamente fantasmal
y las ahogaba una nada de neblina…
¿Dónde su danza, ahora, bajo las olas ciegas?
Una ceguedad tenue pero casi absoluta,
para morir de qué? ¿de mar? en un espacio sin espacio…
Pero ellas no morían, en su deslizamiento abisal,
niñas de las profundidades, ateridas de los otros…
Oh, los otros sin leña y con eso que eran puertas
contra las corrientes de una noche que traspasaban hasta el sueño…
O con leñas demasiado ligeras para el peso de la noche…
-No se puede, todos los días, robar del monte, si lo hay cerca-
Y faltaban las otras cosas, además:
la “salud del campo”, ay, no bastaba para la salud de los pobres.
Y las defensas eran frágiles, al fin en los camino de “la dama”,
hechos casi siempre de tos y de agujas en los huesos…
Desde cuándo, ah, desde cuándo, esa sangre se helaba
a pesar de los alarde y de la resignación encallecida…?
Y los ranchos, todavía, cerca de las estaciones, eran de latas viejas,
y de latas viejas mal unidas y con entradas de “lonas”…
¿A qué mundo, por Dios, esa gente amanecía,
cuando el mundo, aún de neblina, era aún de aparecidos amarillos
con los paraíso flotando, flotando, detenidos en su limbo:
un mundo todo de ánimas doradas, en una espera gris?
¿Y a qué mundo se asomaban también los otros seres de silencio
que de la propia intemperie se incorporaban lentamente?
Con el pasmo de todos, y de todo, las niñas tiritaban
ajenas casi a su misma “féerie” de oro y humo
- ese oro raleado que subía de pronto y quería decir algo-

de El alma y las colinas, 1956

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12.2.09

John Berger - la dirección del paisaje

*
*** Debemos considerar la geografía como la representación de un origen invisible: una representación constante y, sin embargo, siempre ambigua y poco clara porque aquello que representa habla del origen y el fin de todas las cosas. Todo lo que vemos de hecho (montañas, costas, colinas, nubes, vegetación) es la consecuencia temproal de un acontecimiento sin nombre, inimaginable. Vivimos todavía ese acontecimiento (...)

*** Todo (...) sucede frente a un transfondo común, constante, eso que llamo la dirección del paisaje, que consiste en el modo en que el "carácter" de un paisaje determina la imaginación de los que allí nacieron.

*** Con dirección quiero significar aquello que un determinado paisaje dirige a la imaginación autóctona: el trasfondo de significado que un paisaje confiere a quienes se han familiarizado con él.

*** La dirección de muchas junglas es fértil, politeísta, mortal. La dirección del desierto es no lineal, grave. La dirección de la Irlanda Occidental o de Esocia cambia con las mareas, es recurrente, fantasmal (es legítimo por lo tanto hablar del pasiaje celta). La dirección de España central es infinita, indiferente, galáctica (...)

***La meseta central española es, en cierto sentido, más negativa que el desierto. El desierto no promete nada y en su negativa puede aparecer el milagro (...) La estepa española es un paisaje de promesas quebradas. Incluso las laderas de las montañas están quebradas. La forma típica de la meseta es la de un hombre cortado, un hombre que ha perdido la cabeza y los hombros, truncado por un terrible golpe horizontal. La repetición geográfica de estos cortes horizontales subraya el hecho de que la estepa ha sido elevada hacia el cielo para calcinarse en el vernao (las líneas horizontales siempre remedan un horno) y congelarse en invierno, cubiertas de hielo (...)


***Las promesas quebradas, como las piedras caídas y la arena, están ahí para asegurar que todo se convertirá en polvo, negro al principio, blanco después. ¿Y la historia? Se aprende aquí que la historia no es más que el polvo que levanta un rebaño de ovejas (...)


*** La escala del paisaje del interior de España es tal que imposibilita un centro de foco. Esto es, que no se presta a la mirada. O, para decirlo de otro modo, no hay lugar desde donde observarlo. Rodea al observador pero nunca lo enfrenta. El centro focal es como una especie de comentario al observador. Un paisaje sin ese centro es como un silencio. Es apenas una soledad que nos ha vuelto la espalda. Ni siquiera Dios es testigo ocular allí, pues Dios no se molesta en mirar ese paisaje, no hay allí nada visible. La soledad envolvente del paisaje que nos ha vuelto la espalda se refleja en la música española. Una música en que la voz está rodeada de vacío. Lo opuesto precisamente a la música coral. Profundamente humana, lleva impresa una especie de grito animal (...)


***La geografía española propone un escepticismo hacia lo visible. No hay sentido imaginable allí. La esencia radica en otra parte. Lo visible es una forma de la desolación, las apariencias son una forma del desecho. Lo esencial es la naturaleza propia de lo invisible, lo que permanece oculto detrás de las apariencias. La propia naturaleza y la esencia avanzan juntas en la oscuridad o en la luz cegadora.



estos fragmentos fueron tomados de Cada vez que decimos adiós, de John Berger, ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1997, pp. 83-89

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18.11.08

Juana I




***Lo que yo necesito es una boca.

***Necesito una boca el esmalte de los dientes tu saliva.

***La sangre de los labios se detiene.

***Beso el aire, los mechones de pelo, la Virgen María; beso el pie derecho de San Pedro.

***Por las rejas de tu cuerpo extiendo cuerdas. Tiro de una cuerda para abrirte las pupilas; para que entre la luz.

***Está loca.

***Murmuran entre ellos. Miran la desnudez sobre mi ropa. Mis dos lenguas. El nudo filoso de las manos.

***Mis ojos de lengua, mi nariz. Lenguas en el bordado de la sábana. Como si tu boca fuera el calado heráldico de la sábana que te lleva (muerto).

***Los peces nunca se secan en el agua. Se alimentan succionando; no tienen lengua. Yo tengo dos lenguas porque estoy afuera. Y afuera es España, es Bélgica, es Portugal. Afuera es la caja que dejo abierta. Todos los afuera de todas las ciudades del mundo donde no lo entierro (muerto).

***Te limpio. Voy lamiendo el músculo unido al hueso unido a la piel. No duermo. Siento unos perros que aúllan, me tapo las orejas. Si duermo, una orgía de flores, de faros, de piedras preciosas. Frutas en el espesor horizontal de tu boca. Si me duermo, acá abajo, habrá un canto, un grito de palas que giran o de cucharas empujando, hilera, tras hilera, la intensidad del agua.


de Arzoumanian, Ana, Juana I, Alción Editora, 2006.

***Ana Arzoumanian escribe en este libro en prosa poética los monólogos de Juana I la primera reina de España, más conocida como “Juana la loca”. Juana fue hija de los Reyes Católicos (Isabel de Castilla y Fernando de Aragón). Nació en 1479. Recibió educación religiosa y la instrucción necesaria para desenvolverse en la corte. Sabía bailar y andar a caballo, tocaba algunos instrumentos musicales y conocía castellano, francés y latín.
***Sus padres le eligieron como marido a Felipe, hijo de Maximiliano I de Habsburgo, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Esta relación con los austriacos fortalecía a la corona española frente al poder de la familia Valois, que reinaba por entonces en Francia. Juana y Felipe vivieron un amor apasionado pero, mientras que el amor de Felipe no fue duradero, la pasión y los celos de Juana fueron en aumento hasta llevarla a la locura. Tuvieron 5 hijos.
Aunque era la heredera del trono, se acordó en 1505 que el reinado recaería en su padre y su marido. La tensión entre ambos fue creciendo, por ese motivo se supone que la muerte de Felipe en 1506 se debió al envenenamiento. La necrofilia de la reina pronto fue conocida por sus allegados así como su creciente locura. Fernando volvió a hacerse cargo del reino y Juana fue encerrada en Tordesillas, donde permaneció hasta su muerte en 1555.
***Sin embargo, el levantamiento comunero de 1520 la reconoció como soberana, en su lucha contra Carlos I, el hijo mayor de la reina. Sus defensores sostenían que la locura de Juana no era tal, sino que se utilizó para mantenerla fuera de la escena política, en la alianza de la corona española con los Habsburgo.
***Finalmente la reina permaneció como prisionera en Tordesillas y su hija Catalina se quejaba de que la retuvieran en su habitación, a oscuras. Juana escribía un diario que puso en manos de su confesor y que, finalmente, fue destruido.
**
Ana Arzoumanian es autora de los libros de poesía Debajo de la piedra (1998), El ahogadero (2002); Mía ( 2004) y Cuando todo acabe todo acabará (2008). También escribió La granada (2003) y la novela La mujer de ellos (2001).

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17.11.08

El libro de la almohada


El tercer día del tercer mes

El tercer día del tercer mes me gusta ver brillar el sol en el calmo cielo de primavera. Es el momento en que los durazneros florecen y la vista es espléndida. Los sauces son también más atractivos en esa estación, con sus brotes todavía cerrados como gusanos de seda en sus capullos. Cuando se despliegan, pierden la gracia para mí; en verdad, todos los árboles pierden su encanto cuando los pimpollos se abren.

Un gran placer es cortar una larga rama bellamente florida de ciruelo y colocarla en un recipiente importante. Qué tarea tan deliciosa para cumplir cuando un visitante se halla sentado cerca conversando. Podría ser un huésped común o, posiblemente una de Sus Altezas, como por ejemplo las hermanas mayores de la Emperatriz, pero en cualquiera de los casos la visita vestirá una capa de color ciruela, de cuya capa superior asomarían los vestidos que cubre. Más contenta me sentiría si pudiera apreciar la cara de una mariposa o un pequeño pájaro que revoloteara graciosamente cerca de las flores.

Sei Shônagon, El libro de la almohada, traducción de Amalia Sato, Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires, 2006.
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Este libro es un clásico de la literatura japonesa. Fue escrito durante el período Henian, que va del 794 a 1185 y que tiene su momento de mayor esplendor hacia el año 1000, cuando las esposas del emperador Ichijô formaron grupos de cortesanas con gran talento artístico. Se adoptó el ideograma chino, que se fue simplificando con una escritura fonética, que rompía la forma rígida de los ideogramas con sutilezas filiformes, en piceladas casi ilegibles, que dejaban abierta la interpretación de tiempos, plurales y géneros. Esa escritura fonética es el hiragana, que se escribe con una caligrafía de líneas suaves llamada soshô, es decir, femenina o de mano de mujer.
Fueron las mujeres las que introdujeron la escritura fonética, ya que no podían acceder al estudio exhaustivo del chino, pero esta nueva escritura fue utilizada por hombres y mujeres en el intercambio epistolar, que era permanente entre los cortesanos. Sei Shônagon se refiere en varias partes del libro a estas cartas e incluso a la “obligatoriedad” de algunas de ellas, como la “carta de la mañana” que los amantes escribían, cada uno en su casa, luego de haber pasado juntos la noche. Esta correspondencia era sumamente refinada, ya que se apreciaban tanto la retórica como los detalles aún más formales: la caligrafía, el papel e incluso la graduación de la tinta.
Las principales obras del período Henian fueron escritas por mujeres. Además de Sei Shônagon, se destaca Genji Monogatari, autora de El romance de Genji.

La literatura japonesa se inició hacia el año 1000, con estas obras, escritas por mujeres que se movían en un medio aristocrático, caracterizado por la exquisitez, la influencia china y las prácticas religiosas asociadas a nuevas formas del budismo. En El libro de la almohada, hay varios pasajes donde se hace referencia a los retiros en los monasterios. El adjetivo “chino” se aplica en El libro de la almohada a objetos con el fin de elogiar su belleza y refinamiento.
Sei Shônagon no es un nombre sino un cargo, así se llamaba el puesto que la escritora ocupaba en la corte de la emperatriz Sadako. Se cree que Shônagon nació en 966 y que era hija del poeta Motosuke. Su formación literaria era admirable y se basaba, sobre todo, en el conocimiento de la poesía china.
El libro de la almohada presenta varias listas, por ejemplo: cosas odiosas, cosas que ha perdido su poder, cosas que emocionan, cosas que suscitan una profunda memoria del pasado y otras. Estas listas fueron consideradas posteriormente como “catálogos poéticos” y se les dio el nombre de monozukushi, palabra del verbo tsukusu que significa “ser exhaustivo”. Sei Shonagôn, además, creó el zuihitsu, un género todavía vigente, que enlaza poéticamente relatos, opiniones, descripciones, poemas, notas autobiográficas con unidad estética y conceptual dentro de una estética del fragmento muy atractiva para los lectores de esta época.

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15.11.08

LITERATURA VIVA - noviembre 2008


LITERATURA VIVA
café literario
entrada libre y gratuita
tercer viernes de cada mes en


Centro cultural “Las mil y una artes”
Medrano 645 (y Corrientes)


el próximo

viernes 21 de noviembre de 21 a 24

te invita a la lectura de poesía de:

ANA ARZOUMANIAN

presentada por

MARÍA MALUSARDI


MICRÓFONO ABIERTO
Abrimos el micrófono abierto con lectura de nuevos libros

Invitan: Gerardo Curiá y Lidia Rocha.

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10.11.08

Ana Arzoumanian


¿Qué habrá pasado adentro?

De la ranura veo ojos nariz boca piernas. Una bolsa de cosas de un cuerpo lleno, atragantado. Cierro apenas la ranura, los ojos se mueven tanto que prefiero concentrarme en el timbre de la voz, su tono; eso que usan los animales para guiarse. En la entrada de la fábrica pusieron un reloj. Hay que marcar tarjeta al entrar, al salir. Introducís el pedazo de cartón con tu nombre en la ranura metálica y el sistema entinta el casillero con el día de hoy. El reloj tiene una caja gris verdosa, toma la cartulina como si se agarrara de una cuerda y no la dejara escapar. Si tirás del papel, las horas salen lastimadas.

Voy a hacer un cuarto todo cama. Adosar colchones a lo largo del piso, cubrirlos con una especie de tela blanda, de un azul consentido. Las paredes de blanco, y sólo cama el cuarto donde te espero con un pedazo de hielo en la boca para mantener fresquita mi lengua.

Pero el reloj no para con nada, con nada para, su tic tac constante dice que, por hoy, tu turno se acabó. Yo no sabía que un cuarto es una porción, una magnitud que contiene cuerpos que existen en el mismo tiempo. Cuando te vas, mi cuarto desaparece.
*
Me embadurno como los extintos onas de la isla grande de Tierra del Fuego con tus colores saturados. Alejás un poco mi cara. Apoyás apenas tu mano sobre la frente. Y eso irreversible, eso oscilante que inicia toda la serie, una vez más; pinta las mejillas, el borde de los ojos. Yo, como tomando color la fruta, me cubro el pecho las piernas, me dibujo con estos colores tuyos aplicados en caliente. Y sólo puedo volver a desearte porque únicamente puedo recomenzar. Ese instante ascendente en el que caemos sin parar, sobre la tensión desposeída de tu miembro mi vientre. Lo que se pone fuera de sí. Fuera del tráfico de los cuerpos, del horario de la fábrica. Aún en esta habitación o en este baño.

Nos mordemos como muerde el oxígeno del aire o el paso del agua.
*
Dándome.

Los demás creen que no estoy; por eso pagan. Me pagan para hacerles ver que eso que tocan es esto que responde a mi nombre; eso que se dice yo, y que a veces sueña que no puede correr y otras que vuela.

Él viene casi todos los días, se da a comer. Yo me enciendo como un sol que da de lleno en el desierto. Desde la afluencia bestial de sus venas, me espeso. Es como salirse del huevo un animal. O venir al mundo. O el abrirse de una costura al borde de la tela. Nacida. Yo no sabía que se dice nacido al que ha vivido varias horas desprendido de aquel seno.

Cuando pase un día entero con vos, este lugar se va a llamar casa.
*
Una muerta civil.

Digo la palabra varias veces para acostumbrarme a su sonido.

Así que

es eso.

Hacer el rastrillaje y encontrar a los despiezados. Guardarlos en los ojos, en los oídos. Me acuesto a tus pies. Me consumo hasta la extenuación para verlos desaparecer. Si recorren el país, una y otra vez durante treinta años buscándome, no los reconoceré. Por eso yo te cobro después. Antes de bajarte los pantalones pienso, quizás vino con una foto. Quizás sabe que no me tiraron al río.
*
Biobibliografía
Abogada de origen armenio, nacida en Buenos Aires en 1962, Ana Arzoumanian publicó los libros de poesía Debajo de la piedra (1998), El ahogadero (2002); Mía ( 2004) y Cuando todo acabe todo acabará (2008); relatos (La granada, 2003) y la novela La mujer de ellos (2001). Su libro Juana I, reina de España, poema cuya voz recorre el interior de un habla que se violenta contra el imperio, fue adaptado para teatro con el nombre La que necesita una boca. Tradujo del francés el libro Sade y la escritura de la orgía: Poder y parodia en “Historia de Juliette”, de Lucienne Frappier- Mazur y del inglés el ensayo Lo largo y lo corto del verso Holocausto de Susan Gubar. Como crítica literaria y teatral, colaboró en varias revistas. Participó del Segundo Encuentro sobre Genocidio en Buenos Aires, 2000. También del Segundo Encuentro Internacional “Análisis de las prácticas sociales genocidas”, Universidad Nacional de Tres de Febrero, 2007, aportando su mirada sobre “Poesía como forma de resistencia a las prácticas genocidas”. Forma parte del grupo interdisciplinario de estudio La experiencia social de la calamidad: desastre, crisis, trauma, del Centro de Antropología Social (CAS-IDES). Escribió su tesis de doctorado en Letras en la Universidad de Buenos Aires (Facultad de Filosofía y Letras) sobre Holocausto y poesía en literatura comparada. En 2006 diseñó a solicitud de la Casa de Letras el curso “Hacer violencia, el régimen subvertido en el arte”, sobre el abordaje literario de la violencia. Fue becada por la Escuela Internacional para el estudio del Holocausto, Yad Vashem, para realizar el seminario Memoria de la Shoá y los dilemas de su transmisión, Jerusalén, 2008.
*
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Hablarse en otra lengua
por Lidia Rocha
***En una entrevista que Silvia Riera realizó para Página 12, Ana Arzoumanian describe tres escenas significativas de su vida. En la primera, su abuelo, que llegó a la Argentina escapando del genocidio armenio, donde murieron más de un millón de personas entre 1915 y 1917), saca fotos en plazas de Buenos Aires “porque era un trabajo en el que no necesitaba hablar”. En la segunda, en el colegio armenio le muestran fotos donde aparecen cabezas cortadas: “Era atroz, algo que no se terminaba de completar con palabras, pero nos alimentaba”. En la tercera escena, su abuela le dice que aunque las cabezas estuvieran cortadas, aún podían hablar: “Yo era una niña de nueve años y no entendía cómo una cabeza podía hablar si no tenía el cuerpo”.
***La poeta reconoce el vínculo entre esas cabezas cortadas y la fragmentación de su poesía: “Mi poesía es narrativa, pero aparentemente no hay una historia, son voces que hablan solas o se dirigen a otros dentro del texto, es decir, fallan a la hora de contar una historia. Y eso que es una falla, el intento de contar y no poder hacerlo, es mi marca. En lo que se llama literatura del holocausto aparece esta cuestión de la fragmentación, la elipsis, el no poder contar una historia por el horror de matar al otro”.
***Con una familia que fue víctima del genocidio armenio y becada para estudiar el Holocausto, Ana Arzoumanian se pregunta: “¿Cómo se le da forma al horror? Creo que es una cuestión ética: si no lo hacemos, estamos en el silencio. Hay un compromiso de atravesar ese silencio y de decir, pero cómo se dice eso, qué forma le doy. Y no es voluntario, es una forma que se impone; cada voz, cada situación, impone su forma.”
***Estudió derecho con la idea de especializarse en derecho, movida por una idea de justicia, “que sigue estando porque para mí la poesía y la literatura cumplen con la idea de lo justo: aunque suene un poco grandilocuente, siento que al escribir al menos hago justicia con una zona privada, mía.”
***La literatura hace lo justo al poner voz a lo que ha sido violentamente silenciado: “Buena parte de la población argentina aceptó el silencio, como la comunidad armenia, inmersa en el silencio de la persecución. Una psicoanalista francesa, Hélène Piralian, estudiosa del genocidio armenio, plantea que los sobrevivientes actúan como sarcófagos. Como si fueran las tumbas de esos muertos, los sobrevivientes les dan cabida a los muertos en sus propios cuerpos. Y esto también se puede aplicar a los desaparecidos argentinos. Hay algo sin resolver en nuestros cuerpos enfermos con los que salimos a la calle. Por eso es necesario y saludable que se reconozca el genocidio. Es del orden de la salud, en el sentido francés de la salvación, de que generaciones se salven haciendo justicia.”
***Ana también observa la relación entre su condición de extranjera y el “oficio” de poeta: “La poesía es justamente el lugar donde no tenés asidero real, porque estás fuera de lo social y no entrás dentro del mercado. No es una zona negociable.
***Haber aprendido el castellano en el colegio hace que tenga una falla, una curiosidad y una avidez de palabras, y que me enamore de eso que no me pertenece. Estoy siempre intentando seducir a las palabras.
***“Yo vivía en la calle Armenia, en un barrio en el que vivían armenios, iba a un colegio que era armenio; en mi casa, de niña, me hablaban en armenio, recién aprendí el castellano en la escuela. Todo era como si, todo el tiempo contrastaba la identidad armenia. Al entrar a la facultad sentí que ingresaba a un mundo argentino. Muchas veces me sentía una marciana que se preguntaba cómo miran los que vienen del planeta Tierra. Asumirme como argentina era preguntarme cómo eran, cómo son... Pero ésa es la condición del poeta, que no es alguien que esté centrado en un yo, sino que siempre sale de sí, y ese salirse de sí se dio de una manera natural en mí. No estaba centrada porque no había lugar.
***Roland Barthes dice que el verbo escribir debería ser conjugado como el verbo nacer en francés: je suis né, yo soy nacido. En castellano digo nací, pero nací y fui nacida, uno nace a partir de otro. En la escritura sucede algo similar: uno escribe pero no es el yo el que está escribiendo, es otro en uno el que escribe también. Uno escucha ese otro en uno, le hace caso y se compromete. Pero cuando se pone más el yo, los resultados son ejercicios literarios o textos políticamente correctos a los que le falta algo, y es esa extranjería que a mí me conmueve tanto.”
***La extranjería implica no haberse sabido argentina por mucho tiempo, pero tampoco armenia “Tengo una amiga armenia que fue embajadora en Argentina. Una vez estábamos hablando de lo armenio y yo planteaba que en ‘nuestra Armenia...’ y ella me interrumpió: ‘Vos no sos armenia, y no es tu país; visitalo y te vas a sentir muy extranjera. Es importante que puedas sumar una cosa y la otra, pero no digas ‘nuestra’ porque si estuvieras ahí, sentirías cierto rechazo porque no es tuyo’. Estaba indignada por sus comentarios. Mientras las adolescentes tenían en los cuadernos fotos del rockero de turno, yo lo tenía forrado con la bandera armenia. Había algo fuertemente construido, entonces que la embajadora me dijera eso me molestó. Después me di cuenta de que tenía razón, pero para eso tuve que volver a lo argentino. Tenía 30 años y vivía en un lugar confuso, no tenía asideros.”
***Colocada en ese lugar de la extranjería atraviesa los lugares establecidos: “Me interesa atravesar los lugares establecidos de la madre “buena”, del hijo “bueno”, las cuestiones del bien y del mal en la familia, la pareja y el amor. En cuanto a la pasión, qué es eso tan temido de “devorar al otro”, la locura, porque en mis textos hay una zona que se acerca a esas preguntas para quebrar lo establecido entre qué es lo normal o lo anormal.”
*
La destrucción del mundo, dentro del cuerpo de una mujer
por María Malusardi

***
CUANDO TODO ACABE TODO ACABARÁ, DE ANA ARZOUMANIAN
El mundo como campo de concentración. La mujer como metáfora de la resistencia y como animal dolorosamente erótico. También la poesía como una escritura que nace de la herida, de la ruina de uno mismo y del lenguaje. Un libro complejo, desbordante, violentamente bello, sólo apto para lectores sensibles.
*** ***
*** Hay escrituras que no dan tregua. No dejan grietas por donde escabullirse. No ofrecen descanso, no buscan consenso. Apenas lectores que se dejen hundir, cubrir por el desborde. La imagen del volcán es, en tiempos de cólera geológica, tan clara como temible. Tan bella como imparable. Tan atractiva como incierta. Cuando todo acabe todo acabará de Ana Arzoumanian se construye sobre esta metáfora de la desmesura. Si el peligro de escribir reside en hurgar en lo que está oculto, como marcó Clarice Lispector, Arzoumanian, poeta de la herida no del atisbo, insiste en perpetuar esta creencia.
***No despliega el verso en la página. Con su poesía enciende una prosa intensa y opresiva; recoge las toxinas del mundo, las sofoca, las recicla y libera en la palabra. Arzoumanian construye un universo propio con las rebeldías del lenguaje, sus desquicios, sus disonancias. Hay tragedia: una historia que se rompe, añicos desperdigados. Nada en la poesía es lo que debería ser: todo se transforma en otra cosa pero, en definitiva, no hay mayor acercamiento a la verdad ni mayor dolor que cuando una escritura se construye desde la ruina —otra vez Lispector— y convierte esa rareza poética en una certeza del instante.
***
SOY TODA PERRA, Y LOS PERROS NO LLORAN
***Cuando todo acabe todo acabará deja entrever al mundo como un campo de concentración. Y éste es el aspecto político: aquí entrarían los ecos de la historia, los genocidios evidentes, los genocidios ocultos en el eufemismo del lenguaje informativo. El mundo no ofrece más que la explotación del cuerpo en todas sus formas: la fábrica, la prostitución, la violación. El cuerpo agraviado se vacía de causa, de origen, de especie. Pero hay que resistir, hay que, incluso, poder gozar, hay que adorar el dolor mientras se abraza el deseo dañado.
***Me duele la hora que dice cuándo es suficiente esa cosa que se reparte, o se hace por turno. Cada vez que vos pagás de tu bolsillo esa cantidad necesaria, pagás por lo que ahí duele.
***Finalmente, para Arzoumanian la existencia también es un lager. La vejación se transforma en poesía. El cuerpo degradado, en poesía erótica:
***Vi cómo hordas salvajes se ahincaban sobre los amasijos de carne hasta devorar el último trozo. Me sostuve de la canilla de la pileta mientras me mordía el brazo para no gritar: Atravesamos corredores lentos, más lentos; yo veía la aniquilación del universo entero.
***La animalidad —la metamorfosis como recurso kafkiano— desnaturaliza los horrores causados por el hombre. La presencia de animales violentando la metáfora embellece el absurdo de la vida humana:
***Una perra en el abismo donde olvido nombre, palabras. Toda saliva dientes patas frotando. Desnudándome; porque soy toda nunca vestida, toda perra (…) Quiero llorar, pero los perros no lloran.
****
LA MEZCLA QUE NO CESA
***Una mujer y sus vertientes. O bien: varias mujeres convergen en una única. La mujer es, fatalmente, la representación de la resistencia: todo lo soporta, todo recae sobre su cuerpo y logra, desde un erotismo desbordante, transformarlo, parir, reparir lo parido. La mujer roza los dedos y saca del polvo de la herida leche para el hijo, hace del barro de la sangre una canción, más bien un himno:
***Sobre la caravana del sexo que baja en tropel, bebo hasta el fondo blanco de los dedos. Bebo para sembrarme. De nuevo.
***Desde la sensualidad de su voz, Ana Arzoumanian compone un Stabat Mater profano, un Réquiem expresionista. La música es el cielo del infierno.
***Cuando todo acabe todo acabará es un título tautológico. Insiste y cree, ingenuamente, en la posibilidad del fin, como si la permanencia en un campo de concentración fuera una tregua aceptable dado que alguna vez, supuestamente, terminará. Cuando el daño está hecho y se sobrevive al daño, nada cambia, apenas se ha sobrevivido. La tautología del título alude al deseo ingenuo de que el dolor acabe, aunque ya se ha perpetuado, tanto en el cuerpo carnal como en el cuerpo del lenguaje.
***Los límites se han disuelto: entre el placer y el dolor, la vida y la muerte, el amor y el odio, lo hermoso y lo horrible, el bien y el mal, el sur y el norte, el este y el oeste, lo dulce y lo amargo. Esta mezcla incesante plantea una redistribución de los valores luego de una necesaria y violenta desmoralización: Arzoumanian absuelve. El reacomodamiento, luego del impacto, no está en el texto sino en el encuentro entre el poema y el lector: es el resultado de una lectura exhaustiva y sensible.
Fuente: www.revistateina.com/teina/web/teina18/lit2.htm - 30k -

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5.10.08

LITERATURA VIVA - octubre 2008

LITERATURA VIVA
*
café literario
entrada libre y gratuita
tercer viernes de cada mes en


Centro cultural “Las mil y una artes”
Medrano 645 (y Corrientes)


el próximo

viernes 17 de octubre de 21 a 24

te invita a la lectura de poesía de:

ALBERTO SZPUNBERG

y


CARLOS DARIEL

y

Performance "AGUA"
Rosaura Álvarez - Julia Micotis
Dirección: Ariel Muñoz
Sobre textos poéticos de Alejandro Mendez Casariego,
Gerardo David Curiá, Monica Melo, Mirta Sod, y Ariel Muñoz.

MICRÓFONO ABIERTO


Invitan: Gerardo Curiá y Lidia Rocha.


***

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4.10.08

Alberto Szpunberg


Sobre mis hombros, que ya nada sostienen
el revuelo de tu respiración aún agitada,
como una cuerda pulsada hace ya tiempo,
antes, mucho antes de esta levedad que el aire llama
como las ropas mojadas a la desnudez del alma,
mientras mi mano juega con tu pelo que a qué huele,
puntual, puntual, pese a la terrible lentitud de los días.
****************************************(Nota 5)
Por nuestra manera de caer uno en el otro
la lluvia en la ventana nos pide que abramos
un resquicio aunque sea, esa grieta,
por donde la hiedra se asoma a la intemperie:
no son pasos los pasos que por fin se alejan
sino el roce de las ramas contra el muro,
nuestro propio jadeo hasta el límite del llanto.
*********************************(Nota 7)
Me asomo a través tuyo:
¿éste es el mundo?, te pregunto
¿el jazmín del país florece todo a tus pies?
¿Hila el mirlo la música a tus espaldas toda?
Bajo un techo de incendios ocres, vientos rojizos
se entrelazan como brazos que el aire mece.
*****************************(Nota 28)
***
de Notas al pie de nada ni de nadie.
* ***
Vuelven, se van pero vuelven, caen al mar pero se elevan por los cielos, son nuestra sombra, y se expanden de noche pero, al mediodía, se agazapan bajo nuestros pies y, cuanto más los pisoteamos, más se aferran a nuestro desprecio y por la noche vuelven: a qué, me pregunto, si el cielo, desencajado, se detiene en esos ojos que, abiertos para siempre, lo contemplan desde abajo: ni él ni nadie entiende qué son esos cuencos vacíos, abandonados por la marea en la playa con todo un gesto de puntual desmesura, extrañas caracolas orladas de espumas y arenas y algas y rumores en las que anida el rocío y crece la niebla y se cuela la lluvia pero donde, vaya a saber por qué, nunca se detienen a beber los cormoranes: espanta que no cese el murmullo de chillidos salobres y graznidos caídos de un vuelo salvaje y gritos ahogados y llantos de madre, que nunca, allá lejos, “¿lejos de dónde?”, terminan de saciar la sed.
*****************de Notas al pie de nada ni de nadie.
******
Su fuego en la tibieza

Todo el poder nace de un sueño y de la punta de una flecha
y entre página y página cabe toda la espesura del mundo:
los caballos cruzan los ríos y los montes como si fueran capítulos de un libro
y en medio del combate se abre camino un suave prado
donde el otoño, más allá de los hombres caídos,
más allá de los aceros mellados, empalidece delicadamente el pasto
y ruboriza de amor las mejillas:
todas las ramas del bosque se unen para albergar esta pasión,
todos los arroyos espejan la luz para que llegue hasta el fondo:
entre los árboles aún está el niño que expropia y se enamora y se desangra
y una lluvia de flechas asegura la victoria, implacable como el tiempo,
más terca que la bota que ahora patea el estante.
**

La encendida calma
*
Cegados de saliva y lluvia, sudorosos,
¿sos vos la mañana ese hilo amarillento,
esa costura hilvanada con prisa, azarosa,
sobre un cielo para siempre desgarrado?
*
Entre las plantas aún es de noche
para los labios
húmedosde rocío
.
Alberto Szpunberg es licenciado en letras, nació en 1940 en Buenos Aires. En 1973 se desempeñó como director de la carrera de Lenguas y Literaturas Clásicas y profesor de Literatura argentina y Medios de comunicación y literatura en la Universidad de Buenos Aires. Fue redactor del diario La Opinión de Buenos Aires y dirigió su suplemento cultural de 1975 a 1976, cuando se exilió en Barcelona. Desde 2001 es profesor de Literatura y Política en la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo.
Participó en varias antologías de su país y del extranjero, entre otras:
Los Nuevos (1968)
Poesía social del siglo XX (1971)
Ha ganado varios premios nacionales e internacionales, como:
El Premio Internacional de Poesía Antonio Machado 1993/94 por Luces que a lo lejos. Mención en el concurso de Casa de las Américas, por El che amor
Premio Alcalá de Henares de poesía 1983, por
Su fuego en la tibieza
*
Sus obras:
Poemas de la mano mayor (1962)
Juego limpio (1963)
El che amor (1966)
El paso atrás (1983)
Su fuego en la tibieza (1981),
Apuntes (1987)
Luces que a lo lejos (1993),
La encendida calma (2002),
Notas al pie de nada ni de nadie (2007)
El libro de Judith (2008)

Publicó, además, Poesía y prosa místicas en la literatura española, ensayo y selección de textos místicos cristianos, musulmanes y judíos
*
Dice: “La conciencia se ilumina con la poesía, el conocimiento de uno mismo también se ensancha. Esa llamita es una manera de ser, de vivir”.
“La poesía es siempre iluminadora “porque trabaja con la palabra y la palabra es la conciencia. Si un marciano llegase a la Tierra y volviese a rendir un informe sobre lo que encontró en nuestro planeta, seguramente diría que hay animales que hablan.”
“La poesía hace más fluido el lenguaje. Me gustaría imaginar un poema que sea como un sistema solar, como una galaxia, con un centro que irradia unidades y que cada unidad va irradiando nuevas, y que está siempre en expansión.”
*
Invitado a Poesía en Recoleta el martes 27 de noviembre de 2007
Invitado a Literatura Viva el 17 de octubre de 2008
***
Notas al pie de nada ni de nadie
*** Con este libro, dedicado a sus amigos de militancia, Szpunber dialoga consigo mismo. Retoma uno de sus poemas más famosos, Marquitos, que forma parte del libro El che amor, de 1966. En una nota del diario Página 12, el poeta comenta que Notas… está inspirado en un compañero, con el que hizo la secundaria y la facultad: “Con ese compañero nos unimos a la juventud comunista y rompimos y nos fuimos con la fracción guevarista; él fue mi contacto con el Ejército Guerrillero del Pueblo, él subió al monte salteño y allí murió. Yo no alcancé a hacerlo, cuando faltaban unas semanas para la reunión, allá por marzo de 1964, el campamento cayó. Toda esa experiencia juntos es que intenté recoger como pude en ese poema que tuvo una gran repercusión y me lo he encontrado reproducido en muchas antologías de la poesía hispanoamericana, supongo que porque ha sabido recoger un momento muy particular de la historia del continente. El poema habla de alguien que literalmente se arma, arma su propio cuerpo, se convierte en una fortaleza inexpugnable, y tira, y resiste”:
*** Él se veía con las manos la cabeza / los pies ambos codos todos caídos / es decir miraba pasar las nubes / los pájaros las hojas y era hermoso / vinieron después los compañeros a decirle / tiemblen que soplan vientos fuertes / entonces él tomó la tarea / de reincorporarse armarse componerse / apiló su cabeza las manos ambos codos / los pies y desde arriba / barría los pájaros agujereaba las nubes / bajaba las hojas y era hermoso / entre todos sostenían los sueños / y él tiraba tiraba fortificado.
*** Es un libro reflexivo que avanza en dos líneas paralelas. Porque unas notas al pie, más líricas, acompañan a largos fragmento de prosa poética, donde el poeta reflexiona sobre la realidad que vivió en la década del ´60 y el ´70 y que tiene que ver con la militancia política y que es recuperada como un largo poema de amor.
*** Dice Szpunberg en la nota mencionada: “Sentía que algo tenía que decir de ese poema, de ese mundo, de esa historia que habíamos vivido. Pero de repente empecé a escribir poemas de amor y uno de los poemas se transformó en esta primera parte. Para mí la gran deuda de la izquierda es la autocrítica. Creo que la izquierda no termina de hacer esa autocrítica tan necesaria porque la derrota no es sólo argentina sino que es mundial, es la derrota del proyecto que nació en la Comuna y que se vino a pique. Pero no me lo planteé como una autocrítica política sino como algo poético.”
***Las críticas de Szpunber apuntan contra el foquismo y contra la nostalgia: No sé si se puede hablar de autocrítica poética, pero veía en ese poema, Marquitos, una estructura foquista, como si el foquismo y el voluntarismo estuvieran en la estructura misma del poema. Previo a la conciencia de la derrota, para mí hubo un momento anterior importante que fue ajustar cuentas con la nostalgia “Me harté de la nostalgia y empecé a buscar caminos nuevos. Sobre todo me harté de la nostalgia cuando vine por primera vez al país, después del exilio, y me di cuenta de que volver es imposible. Eso de que siempre se vuelve al primer amor es un tango, pero no es cierto. Uno tiene muchos amores, incluso si uno sigue amando a la misma persona, esa persona nunca es la misma. Ninguno es el mismo. Me cansé de esa nostalgia y del extrañamiento, tan comunes entre los exiliados, y escribí Luces que a lo lejos.”
***Luces que a lo lejos, de 1993, que recibió el Premio Internacional de Poesía Antonio Machado se planteó el desafío de convertir a la nostalgia de pasado en nostalgia del futuro, porque las luces que a lo lejos también son las que se vislumbran hacia adelante”, dice en otra entrevista. Para enfrentar la nostalgia, Szpunberg da un paso atrás y retoma lo escrito. Así lo hace en Notas al pie de nada ni de nadie:
***Igualmente, pese a todo, con esa misma demora, por ese mismo apremio, junto al río más ancho del mundo, al pie de los barcos herrumbrados del Dock Sur, yo –“Pedro, me puse Pedro”* -, yo escribí Él se veía con las manos la cabeza los pies ambos codos, una mañana en que leí el diario y ese puñado de consonantes eran él y me dijeron ellos, “es él”, todos caídos, agregué, es decir, miraba pasar las nubes los pájaros las hojas y era hermoso, como esa miel de la música en los labios que nos tienta con palabras y nos abre los ojos -¿”abiertos para siempre”?- a lo que entonces y todavía o nunca sabremos ver.
***Y la nota al pie:
***Nos miramos a los ojos, nos reímos/ nos tenemos en la punta de la lengua, pero sólo somos los nombres que elegimos,/ escritos al dorso de nuestras vidas/ replegadas en un papel de cigarrillo/ que, con suerte, fumaremos esta noche.// Ahora, de a uno, por turnos, partimos.// En la galería, entre jazmines y malvones, / la abuela nos sonríe sin vernos, absorbida, / por la infinita bufanda que teje.

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3.10.08

Carlos Dariel


...
......
..
.......
....
**
**
...
Desde el lago
...
He visto una flor
sobre el perfil de una roca
era pequeña y blanca
la vi desde un bote
y fijé la mirada sobre ella
hasta que no pude verla más
...
una flor recortada
sobre un fondo de tiempo detenido
...
¿era temor o deseo
lo que la hacía permanecer
pequeña y blanca
aferrada a esa roca?

*
...De Cuestión de lugar

Carlos Dariel nació en Buenos Aires en 1956. Entre 1996 y 1998 integró el grupo literario Ludens, con el que publicó la gacetilla literaria Literatura. En 2003 obtuvo el tercer premio del Certamen de poesía de Editorial Baobab auspiciados por la Subsecretaría de Cultura de la provincia de Buenos Aires. Ese mismo año codirigió el ciclo de poesía El boquete en Morón. Actualmente codirige el ciclo literario Farandol (Haedo). Publicó:
Según el fuego (2004)
Cuestión de lugar (2007)

*
* Invitado a Literatura viva el 19 de mayo de 2005 y el 17 de octubre de 2008

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1.9.08

LITERATURA VIVA - septiembre 2008


LITERATURA VIVA
*

café literario
* *
tercer viernes de cada mes en
* *

Centro cultural “Las mil y una artes”
* *
Medrano 645 (y Corrientes)
*
el próximo
*
viernes 19 de septiembre de 21 a 24

* *
invitados:
**
Yadi Henao
y
*
Luis Gruss
*
*

***MICRÓFONO ABIERTO
**

Invitan: Gerardo Curiá y Lidia Rocha

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30.8.08

Luis Gruss - Lo inalcanzable

En la foto: Milena Jansenska, una mujer “que uno se lleva en brazos para arrancársela al mundo y al fuego”, según Franz Kafka.
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Sobre Lo inalcanzable. Las mujeres en la vida y la obra de Franz Kafka, Fernando Pessoa y Césare Pavese (Capital intelectual, Buenos Aires, 2008), de Luis Gruss
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Este ensayo de Luis Gruss quizás no trate de “lo inalcanzable”, como su título anticipa sino más bien de dos ilusiones: el amor y la literatura. Los protagonistas del ensayo son tres escritores: Franz Kafka, Cesare Pavese y Fernando Pessoa. Los tres vivieron en un apasionado amor por la literatura que tomó forma en poemas, cuentos, novelas, cartas y diarios. Los tres, también, vivieron vínculos eróticos intensos y no del todo felices. El ensayo de Gruss da vueltas
alrededor del vínculo entre esas dos ilusiones.
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Tres obras literarias semejantes no se realizan sin pasión y persistencia. “No es que yo tenga una inclinación hacia lo literario: yo soy la literatura. Una inclinación se puede arrancar o reprimir. Pero esto soy yo mismo” (p. 28), dijo Kafka. Pessoa se manifestó siempre a favor de los libros y, sobre todo, de los sueños, ante los cuales la vida se le hacía decepcionante. En Libro del desasosiego (de su heterónimo bernardo Soares), parece decir “renuncia, no viajes, no desees, no toques, no ames, pero nunca dejes de soñar y admirar el gran espectáculo del mundo” (41). Pavese se describió diciendo “Soy el que no vive más que entre los libros” (45)
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Torturado por la repugnancia y la obscenidad, que le parecían inseparables del sexo, y por una anticonyugalidad manifiesta, Kafka se relacionó con varias mujeres, a algunas de las cuales les dedicó sus obras y las hizo protagonistas de innumerables cartas y diarios íntimos. Una de ellas, Milena Jansenska, escribió su obituario, que es, en palabras de Gruss, “el texto más hermoso y conmovedor que se haya escrito jamás sobre la vida y la obra del autor” (p. 30).
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En complicado (des) equilibrio, Pessoa oscilaba entre considerarse un heterosexual tímido (aunque con raptos de erotismo morboso y algo sádico), un “homosexual platónico” y un onanista que besa su rostro en el espejo y en sus delirios se convierte en su propia esposa (y reina). Se le conoció un solo amor: Ofelia Queirós, con la que nunca parece haber concretado una unión sexual y a quien terminó por eludir con una amabilidad extrema: “Si yo me tuviera que casar no podría sino casarme con usted, Ofelinha”. Como Kafka, la sola idea del matrimonio y la familia le producía horror: “Si tocas tu sueño morirá y el objeto acariciado ocupará la sensación”, asegura (93).
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Tampoco se casó Pavese, aunque se enamoró muchas veces y sus poemas exhiben las torturas de esos amores que se deslizaban rápido de la adoración al desprecio. Uno de esos amores le costó el destierro; otro (o todos) contribuyeron a su suicidio. El poeta, que se queja muchas veces de su impotencia sexual (eyaculación precoz), dijo en su diario publicado como El oficio de vivir: “Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela en nuestra desnudez, en nuestro desamparo, en la nada” (51). Allí reconoce “Estás solo y lo sabes. Naciste para vivir bajo las alas de otro, sostenido y justificado por otro, el cual, empero, ha de ser tan amable que no te deje hacerte el loco e ilusionarte con que te bastas tú solo para rehacerr el mundo. Ya no encuentras a nadie que aguante tanto” (227). Sus últimos escritos no lo reconcilian con ese desencuentro y lo femenino, deseado y temido a la vez, toma la forma de la Muerte que es parte de la potencia sagrada que los mitos atribuyen a la Madre y a la Tierra, como puede leerse en Diálogos con Leucó.
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La literatura también ilusiona: ¿quién podría realizarse por completo en una obra literaria?, se pregunta Gruss, quien cree que escribir requiere “un pacto con lo imposible, con lo inacabado” (253). ¿Los esfuerzos por mantener la “ilusión literaria” impiden mantener la del amor? “El ser amado –eterno extranjero- podrá ser en la medida que conserve un lugar de proximidad y lejanía al mismo tiempo. El amor alcanzable se alimenta de su condición inalcanzable” (219), propone Gruss. El amor (la mujer) es inalcanzable para estos escritores para quienes –según el autor del libro- la única esposa era la literatura. “La escritura es más pobre paro más clara que la vida”, ha dicho Kafka. “Brindo a lo inalcanzable un pedestal eterno”, agregaría Pessoa.
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****¿¿
¿Amor y literatura no deben tocarse? Así lo dice Dafne Pidemunt en un hermoso poema. Luis Gruss, aquí más filósofo que periodista, sólo responde para volver a preguntar.
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Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, esperanza querida,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
descenderemos al abismo mudos.

---- CESARE PAVESE

¡Tan pronto pasa todo lo que pasa!
¡Muere tan joven ante los dioses
todo lo que muere! ¡Todo es tan poco!
Nada se sabe, todo se imagina.
Rodéate de rosas, ama, bebe
Y calla. Lo demás es nada.

---RICARDO REIS (heterónimo de FERNANDO PESSOA)

--- Poemas incluidos en Lo inalcanzable. Las mujeres en la vida y la obra de Franz Kafka, Fernando Pessoa y Césare Pavese, de Luis Gruss (Capital intelectual, Buenos Aires, 2008)
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Luis Gruss nació en Buenos Aires en 1953. Docente, periodista y escritor, ha publicado los libros de poesía: Poemas (1976), Letras de diario (1991), Manaos (1998), Malos poetas (1998), La carne (2004), que fue presentado en LV en el mes de junio de 2004, Finlandeses (2008). Malos poetas y La carne son considerados por el autor como “aguafuertes poéticas”. Lo inalcanzable. Las mujeres en la vida y la obra de Franz Kafka, Fernando Pessoa y Césare Pavese (Capital intelectual, Buenos Aires, 2008) fue finalista del concurso de ensayos del diario La Nación en 2006. Su obra de teatro, Oscura Clarice, fue premiada por Argentores en 2003.

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29.8.08

Yadi Henao - La que largamente llueve


*** La que largamente llueve de Yadi María Henao comienza con una dedicatoria "a mi madre y a las mujeres de mi familia. A su combate cotidiano por vivir en un país donde vivir no se puede... Que este libro lave el desierto de todos los que han olvidado que la vida en el cementerio no termina, que recuerden que termina cuando hay un cementerio en el corazón. Para que lo rescate, para que regresen desde donde creen que no se puede volver..." (p. 7). Y su puerta de entrada lleva escrita una frase de Joseph Brodsky: "Del país que me dio sustento he huido. Quienes me olvidaron llegan a ser ciudad (...). agua seca tan sólo no probé. Abrí a mis sueños la pupila del carcelero, comí el pan del exilio sin dejar una miga. Presté mis cuerdas a todas las voces, además del aullido".
***De Sobrevivientes del otoño, la primera parte del libro, dice Alejandro Schmidt: "Yadi renuncia a escalar la eternidad, a descender a la sumisión del tiempo, este tiempo. Anne Sexton, Marina Tsvetaeva, Alfonsina, Celan, Plath son sustantivados en el primer capítulo, invocados, sumergidos también con los poderes de una poeta que, se advierte, ha trascendido la anécdota, la primera, fácil conmoción de lo trágico". También "sustantiva" a Marguerite Duras respirando en el silencio y a Borges:
***
... Guardé unos versos memorables
que yacían sin gloria
sobre las alas de un insecto pisado.
Soy el viajero de los efectos y las causas
Me conformo con saber
que somos uno
que somos muchos
y que Whitman nos soñó
como un río que fluía sin agua.
Me conformo con ser el tigre
que me mira
desde el imperio
de una nuez.

***
***La segunda parte, que da nombre al libro, viene detrás de un acápite de J. M. Coetzee, con una versión más universal del exilio: "Al final todos debemos dejar el hogar, todos debemos dejar a nuestras madres". Hay aquí un "jugadora", que está "dispuesta a pagar/con su última riqueza/su cuerpo/ en efectivo" (34) pero que, como la lluvia, transcurre desde que las lágrimas arrecian: "Soy la viajera de este viaje/ La que lluviosamente escribe/ fatigada de tristear", hasta que escampa y brilla la alegría: "Yo dejo la noche a los muertos/ Me quedo con el sol de los venados" (44), "Es hora de salir a la calle./ Hora de bailar sobre la cuerda floja de la alegría" (50). Ni un instante ni el otro serán eternos, la "sintaxis de la felicidad", dice, no dura. Igual canta su Gospel:
*
Gospel

Me niego a escalar la eternidad.
No puedo
morder la flor de la dureza
sin despertarme entre lagartos.
Me nazco a solas
y a solas me prendo de pechos
que son palabras.
Una madre de cuatro palabras
es lo que tuve.
A tientas
me dio de beber
la leche
de los desesperados.
Su blanco no sale con nada.
La blancura
quema todo el cuerpo.
Me oscuro para no ser vista.
El terror de lo visto
ciega la palabra.
Sólo quiero que la roca que lanzo
contra las ventanas de la muerte
no sea de aire.


--- Yadi María Henao, La que largamente llueve, Buenos Aires, Fundación Argentina para la poesía, 2008.

Nació en Samaná (Colombia) en 1975. Es poeta, narradora y ensayista.

Libros:
* El otoño escribe mi nombre (Extranjera a la intemperie, 2005). * Biografía de los caballos tristes (Extranjera a la intemperie, Buenos Aires, 2006). * La que largamente llueve (Buenos Aires, Fundación Argentina para la poesía, 2008).
Premios:
* La que largamente llueve obtuvo el Primer premio en el concurso Premio Estímulo de la Fundación Argentina para la Poesía , 2007. * El otoño escribe mi nombre recibió el Primer Premio Anual de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a la producción literaria, 2005. * Finalista Concurso Internacional Contextos de Relato Breve (Radio Cultura), Buenos Aires, 2005. Finalista en Concurso de poesía Valle de Elqui, Homenaje a Gabriela Mistral, embajada de Chile en Argentina, 2004. * Mención de honor, en concurso de poesía. Alaquás, Valencia, (España, 2002). * Primer premio de poesía libre interuniversitaria de la Universidad Autónoma de Manizales (Colombia, 1998).

Más información sobre Yadi Henao en: www.extranjeraweb.com

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25.8.08

INTERIORES - septiembre 2008

INTERIORES
*
Te invita a la lectura y presentación del poeta:
*
Edgardo Zotto
(Santa Fe)
*
En la Biblioteca Popular "José Ingenieros"
*
Ramírez de Velasco 958 - Villa Crespo
*
Buenos Aires - Argentina
*
El sábado 6 de septiembre de 2008 - 18h
Resistencia
*
Unos años después
reaparecenen el fondo del cajón
las minúsculas escamasdel chili, del ají.
*
Fueron molidas por manos diáfanas
y ahora yacen en el rincón más oscuro.
*
Se han perdido los perfumesy el picante sabor que adormece
las bocas inexpertas.
*
Pero en los pequeños sacos de arpillera
con el rostro de un maya dibujado,
aún resisten los colores.

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1.8.08

LITERATURA VIVA - agosto 2008



*






*
*
*
*
*
*
*
LITERATURA VIVA
* café literario
tercer viernes de cada mes en
**
Centro cultural “Las mil y una artes”
Medrano 645 (y Corrientes)
*
el próximo
viernes 15 de agosto de 21 a 24
*
invitados:
*
La sociedad de los poetas vivos:
*
Carlos Carbone
*
Carlos Levy
*
Eugenio Mandrini
*
Marcos Silber
*
Santiago Espel
*
***
MICRÓFONO ABIERTO
*
Invitan: Gerardo Curiá y
Lidia Rocha
***

LIBERTAD

Escribimos sobre ella
para no ser demolidos por el día (monótono elefante)
ni por la noche (jauría en la memoria).
Para que en esta ciudad tan fría
su nombre abrigue más que una barricada de lana.
Para que los amantes incendiarios no cesen
de brillar como meteoros cuando se apaga la noche.
Para que la oscuridad no presida
la mesa, el sueño, lo imposible, el mundo.
Escribimos sobre ella, en fin,
para no volvernos radiactivos.

Otros poetas, que la ignoran, son felices o triunfan.
--------------------------- (poema de Eugenio Mandrini
)

Eugenio Mandrini (Buenos Aires, 1936). Poeta, ensayista y guionista de historietas. Es director de la revista Buenos Aires Tango y lo demás. En 2008 obtuvo el Primer Premio de Poesía Olga Orozco por su libro Conejos en la nieve. Publicó Criaturas de los bosques de papel (que también incluye cuentos), Antes que el viento se apague y Campo de apariciones.
Marcos Silber nació en Buenos Aires en 1934. Ha recibido numerosos premios, entre ellos: Primer Premio Municipal de Poesía-bienio 2004/05 (MCBA); Primer premio en Mérida (España) con el libro Preposiciones y buenos modales, finalista -con Thrillers- en Casa de las Américas, Primer y segundo Premio Certamen Nacional de Poesía de la A.P.D.H. Publicó, entre otros libros de poesía: Volcán y Trino, Las fronteras de la luz, Libertad, Sumario del miedo, Ella, Historias del oeste, Cono de sombra y casa de pan, Preposiciones y buenos modales, Dolorata, Suma Poética, Noticias sobre el incendio en la nave mayor, Roca viva, Thrillers, Boca a Boca y Primera persona.
Santiago Espel nació en Buenos Aires, en 1960. Publicó en poesía: Rapé, 1988 (Faja de Honor de la SADE); Pavesas & Muelles, 1990; Misas en Harlem, 1993 (1er.Premio de Poesía en el Concurso Nacional Ramón Plaza); Cantos Bizarros, 1998; La claridad meridiana, 2001; La víspera sí, 2002; Isoca, 2004 y Vulgata, 2006. Dirige la colección de libros de poesía La Carta de 0liver. Integra la revista de poesía Omero.
Carlos Levy (1942). Nació en Tunuyán, provincia de Mendoza. Estudioso e investigador de la cultura sefardí, en 1997 fue galardonado con el Premio Reconocimiento, otorgado por el Gobierno de Mendoza. Inmensamente ciudadano, La memoria y otras piedades, Café de náufragos, La palabra y sus nombres, son algunos de sus libros de poemas.
Carlos Carbone (Buenos Aires, 1959). Dirige la revista La bodega del diablo y la editorial Eco ediciones. Publicó: Antes que el viento se apague, Bodegueros del diablo, Pasajeros del penúltimo tren, Doce ciudadanos + uno.

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28.7.08

INTERIORES - agosto 2008

INTERIORES

Te invita a la lectura y presentación del poeta:

RUBÉN GÓMEZ
--Chubut--

En la Biblioteca Popular "José Ingenieros"
Ramírez de Velasco 958 - Villa Crespo
Buenos Aires - Argentina
El sábado 2 de agosto de 2008 - 18h

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25.7.08

Rubén Gómez



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(qué ese capullo)

¿de qué?
¿acaso del propio fuego
del ardor y el celo?
¿de qué?
¿de dónde viene
su perfume que quema y marea
con su propia voz?
ay ese capullo encendido
brasa en la arena
y los vidrios entonces
rompiendo la luz
quebrando la sal
burlando a la luna
¿de qué ese capullo?




Rubén Eduardo Gómez nació en Comodoro Rivadavia el 14 de noviembre de 1965. Ha publicado El pecado de soñar, en colaboración con Andrés Cursaro (Poesía, Filofalsía, 1988), Geiser (Poesía, Filofalsía, 1990), Siega (Poesía, Bogavante-Bizarra, 2004) y Libro del ojo (Poesía, La Luna que, 2004). Obtuvo diversos premios por sus poemas y cuentos. Ha escrito además obras de teatro. Es Técnico Superior en Publicidad. Trabajó en diversas radios de Comodoro Rivadavia, con segmentos culturales y conduciendo programas informativos. Creó la revista Bardo en Comodoro Rivadavia en el año 2000. Organizó en 2003 y 2004 la Feria de la Palabra en su ciudad natal. Fundó y actualmente dirige la Editorial Vela al Viento desde 2006.

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