Carlos Juárez Aldazábal

Las tías
Evoco la templanza de mis tías emparejando el mantel del desayuno. Mis tías aferradas a cepillos y esponjas. Mis tías decididas a alimentar sin pausa. Y la cantata aguda de un responso por los santos difuntos. ¿Era la pesadez lo que espantaba? ¿O la muerte aludida que llegaba de lejos? Con cierta lucidez yo advertía el futuro, el claro porvenir expresado en la mosca encima del mantel y la manteca.
(inédito)
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1
Llegamos del Perú.
Mesetas fabulosas
anunciaron el valle.
Mi padre fue guerrero,
también fue capataz,
y ahí donde lo ven,
creciendo en bronce,
sus manos aserraron
el árbol de mi cuna.
Llegamos del Perú.
Abuelo y sus caballos
para darle otro nombre a nuestro viento.
(¿Es que cantas, doncella de la noche,
arremetes el río con tus manos
y me lavas el alma por los ojos?
¿Alimentas mi boca con tu seno?
¿Es de leche este líquido
que me ahoga de pronto
cuando pienso en mi abuelo y sus caballos?)
Mi hermano está domando:
tiene un negro alazán
Primero corcoveos, después trote,
luego galope fuerte como el tiempo que pasa
levantando polvillo del recuerdo.
**
¿Llegaron del Perú?
Le decían “Perú”
en su idioma zumbante,
“Perú” que significa
el país de las moscas.
De ahí vienen,
que es como venir de ningún lado.
No quedaron regiones.
Sólo las tumbas.
Sólo las tumbas.
Por ahí volverán,
nacerán como siempre.
Ellos harán un caserío nuevo.
Multiplicados arrasarán la Tierra.
Carlos Juárez Aldazábal (Salta, 1974) se ha presentado varias veces en nuestros encuentros. El 16 de junio de 2005 realizó una lectura en “Literatura Viva”, de Nadie enduela su voz como plegaria. El 18 de julio de 2008 se refirió a su último libro, El caserío, publicado por El Suri Porfiado en 2007. El 13 de junio de 2009 fue poeta invitado a nuestro ciclo "Poesía en la Casona de Colombres"
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Invitado nuevamente al ciclo, en junio de 2009 hizo algunos comentarios respecto a su trayectoria poética. Al respecto, señaló que, con La soberbia del monje (1996), intentó encontrar una poesía diferente a la que hicieron los poetas salteños de las generaciones anteriores; un intento por crear su “Salta personal”. Con Por qué queremos ser Quevedo (1999), su segundo libro, se remontó a la infancia. Aquí, la escritura funcionó como un “breve consuelo” frente a las pérdidas, como lo manifiesta la serie titulada "Concepción paterna". En Nadie enduela su voz como plegaria (2003) intentó traducir la voz de los "otros", que, en este libro son los selk´nam (onas). Una poesía que relata un aspecto macabro de la historia argentina: los genocidios repetidos. Un libro que podría pensarse como un modelo de poesía antropológica. El encuentro con el paisaje fueguino y la persistencia de algunas temáticas (la muerte, la injusticia, la fragilidad de la vida humana) se entramaron en estos poemas. El caserío (2007) fue una especie de regreso poético al Norte, donde los terremotos se llevaron ciudades enteras, como la de Esteco, y donde todavía, en las ciudades sísmicas, se hacen rituales sincréticos para suplicar la protección divina. En la segunda parte del libro aparece la experiencia del EGP, la guerrilla comandada por Masetti en la selva de Orán: nuevamente una mirada sobre la historia y la condición humana. En la última parte de este libro, se transita hacia una poética de tono personal en la que la epopeya histórica y el mito del comienzo parecen reflejarse.
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Aldazábal obtuvo, entre otros, el Primer Premio Regional de Poesía (NOA) de la Secretaría de Cultura de la Nación, el Primer Premio en Poesía del Segundo Concurso “Identidad, de las huellas a la palabra”, organizado por Abuelas de Plaza de Mayo, y el Primer Premio en Ensayo del Fondo Nacional de las Artes (2009). Junto a otros poetas de su generación, es responsable del proyecto editorial El Suri Porfiado y de la revista de poesía La costurerita.
“Donde la poesía rearma los restos, donde reconstruye el mundo, allí, entre una y otra orilla, entre el silencio y la palabra, allí, en ese comienzo donde la piedra es verbo... ¿Nos atreveremos a nacer? El poeta nos tiende su libro como una mano abierta…” dice Alberto Szpumberg desde la solapa de “El Caserío”. Este libro está formado por tres poemarios: “El caserío”, “Epopeya trunca” y “otros poemas”.
Etiquetas: Poetas


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