valknutr

Un valknutr es un nudo borromeo donde cada parte se sostiene en la otra y todas en el vacío.

5.11.10

LV Noviembre 2010. Entrevista

LITERATURA VIVA. Noviembre 2010.
***La poesía es un acto de desobediencia


Entrevista a Claudia Masín sobre su libro: La plenitud.

LV: La plenitud frente a la angustia de lo efímero, frente a lo frágil, frente a lo fugaz. Se me ocurre que ése es un punto importante en tu libro La plenitud.
CM: Creo que gran parte del libro se puede resumir en la frase “Quisiera ser así. Yo quisiera ser así, capaz de soportar la plenitud/ sin anhelar la abundancia”. Soportar ese momento, por definición fugaz, cuando algo alcanza su máxima intensidad… doliente o placentera. No asocio la plenitud con lo placentero necesariamente. Poder soportar ese momento de máxima intensidad sabiendo que después viene la declinación. Como muy bien parecen lo entendieron los chinos hace miles de años y nosotros los occidentales todavía no. Y nos lleva un enorme trabajo cotidiano. Poder pensar las cosas de esa manera y no como una dualidad, un elemento que se opone a otro: la plenitud y el vacío. Sino pensarlo como un continuo.
LV: En la plenitud hay algo de ese vacío
CM: Está el germen de ese vacío, la semilla de ese vacío, que ya está ahí.
LV: ¿Y cómo jugaría el deseo?
CM: El deseo tiene que ver también con lo pleno, con algo incapaz de sostener todo el tiempo, imposible ser deseante todo el tiempo. También hay una declinación que es difícil de soportar.
LV: ¿Cuando uno ama también hay algo de compasión en ese amor?
CM: Creo que la compasión está muy ligada al amor. También tiene que ver con la empatía. Hay un poema que surgió de una pregunta: si es posible entrar en la infancia de una persona, a laque hemos conocida ya adulta. El poema afirma eso, no sé si es posible. Pero me parece deseable esa posibilidad de entrar en la sensibilidad de otra persona, de entrar en el modo de ver mundo de esa persona, tiene que ver con el amor y con la empatía. Ambas cosas tienen que ver con la compasión: sentir con el otro, sentir lo que el otro está sintiendo.
LV: ¿Lo que el amor ofrece es un respiro ante el dolor del mundo?
CM: Eso dice el epígrafe que abre el libro y con el cual estoy completamente de acuerdo. El amor como un reparo, como un refugio. Ojalá pudiera reducirse a eso. El amor también es intemperie, sufrimiento y desamparo. El libro habla de varias cuestiones. La plenitud había surgido originalmente de la relectura de “El bosque de la noche” de Djuna Barnes. Cada uno de los poemas llevaba la voz de una de las protagonistas, de las dos amantes, que son Robin y Nora. Hasta me di cuenta de que esas dos voces eran una sola, que habla de lo que el amor es para las personas: el lugar del respiro y el lugar del desastre. Antes lo había pensado como dos voces disociadas. Nora la llevaba la voz del amor como lo que desampara y destruye y Robin como un espacio de ampara y refugia.
LV: La plenitud y la palabra, ¿cómo se vinculan?
CM: La poesía viene a decirnos que no existe lenguaje pleno. Tenemos fragmentos, acercamientos, rodeos. Lo mismo que el amor, quizás, viene a decirnos, que no existe la fusión plena sino esos momentos de iluminación y de encuentro. La palabra poética es esencialmente desobediencia, vine a oponerse a los discursos totalizadores, neoliberales, capitalistas, que hablan de la acumulación, de la suma, del “llenar”, de no dejar espacios vacíos. Escribir poesía es un acto de desobediencia que desafía esa completud. Y someterse a esa completud nos lleva a un estado inhumano y de sujeción a mandatos externos.

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